¿Qué es el amor? Un temazo de Luis Miguel
Juan Pablo Liefeld: Vos estás muy flaca.
Naty Menstrual: Sí, consumida.
JPL: No, flaca. Te noto mucho más flaca.
NM: Sí, a mi me gusta estéticamente. Pero estuve mal de salud. Estuve internada.
JPL: ¿Qué te pasó?
NM: (a Liefeld ) Y, supongo que estuve saturada por todo lo que me pasó por culpa tuya…
Pablo Klappenbach: ¿Qué te pasó por culpa de él?
NM: Que te cuente él, porque es más zorra ésta.
PK: (a Liefeld) Te escuchamos.
NM: Contá la verdad, por una vez en tu vida no te hagas el boludo. (Naty se pone de pie y saluda a Liefeld con un beso en la mejilla) Te tengo que dar un beso. Te agradezco porque en realidad hiciste algo que yo jamás hubiera hecho, como con todas las cosas de mi vida. Y el empuje que tuviste vos, o la inquietud o algo que te llevó a creer en mí como yo no creía. Algo así debe haber sido.
Andrés Tejada Gómez: Bueno, pero no sólo Juan Pablo. Mucha gente ya te venía viendo. María Moreno, por ejemplo. Mucha gente te iba a escuchar, mucha gente te estaba leyendo.
NM: No, yo no digo eso. Mirá, yo antes de publicar el libro estaba en La Cubana. En la Cubana conocí a María Moreno, a Lilia Ferreyra, a Ricagno. Me sacaron en la Ñ dos veces. Había hecho un montón de cosas. Acá la gente en general piensa que publicás un libro y ya sos alguien. Belén Franchese publicó… No, hablando en serio. Publicás un libro y piensan que sos alguien. Yo me doy cuenta, ahora, porque yo nunca busqué publicar un libro. Y porque no soy un chico de letras.
ATG: Pero tenés el impulso de escribir.
NM: Son temas aparte. Lo que yo noto es que hay gente que no se va a sentir viva hasta que no le publiquen su obra. Porque tienen una avidez y una cosa de querer acercarse a todo el famoso que escribe. Y a todo al que lo puede contactar. Y escribe en base a lo que puede llegar a ser publicado. Y escribe, crea personajes que te van contando todo lo que el que escribe leyó. “Porque Rita estaba yendo a la casa del novio mientras leía la página 14 de Borges que decía… y Aristófanes, sin embargo, dijo…” Pero entonces me estás enseñando lo que aprendiste en la facultad. No sé, igual a mí me sobrepasó.
PK: Me gusta el relato en el blog del día que vas a registrar los textos.
NM: Esa policía de mierda.
PK: La del pelo corto. Con gel.
NM: La tortonpoli. Ésa es la tortonpoli. ¿No leíste la Ñ del sábado?
JPL: No. Pero sé qué hay un texto de Baigorria.
NM: Sí, el de Baigorria. Me partió el culo. Es lo mejor que leí. Es lo que mejor me refleja.
JPL: ¿Qué dice?
NM: No, no te puedo explicar. Yo lo tenía, lo iba a traer por si ustedes no lo habían leído.
PK: ¿Y la de ADN, la leíste?
NM: También. Sí, la de ADN es una pequeña reseña. Está muy buena. Y la de La Razón también. La de ADN lo que tiene de divertido es que en un momento dicen algo así como qué… como qué en mi libro… como que yo... Son todas cosas que por eso me sobrepasaron. Yo era lo que era en La Cubana. O lo que puedo ser ahora chupando la birra. Pero para los demás, vos empezás a ser otras cosas. No que me las crea yo. Pero, quiero decir, empezás a ver todos los análisis que hace la gente de vos, lo que habla de vos, todo lo que dice de vos. Y vos decís: “No entiendo”. Porque ya te forman un estilo y hacen comparaciones. Y hasta te comparan con gente diciendo que las has leído y que en realidad son autores que no conocía. Cosas muy raras.
JPL: ¿Por ejemplo?
NM: Comparaciones con Truman Capote. Con Copi, con Manuel Puig. ¿Sabés lo que es de repente leerte en todos los diarios? Y que alguien diga que sos la nueva Copi que era lo que en la editorial estaban buscando para reeditar. Porque ellos estaban buscando nueva literatura y recuperar vieja literatura. Y, según comentan, Leonora Djament estaba releyendo textos de Copiy viendo cómo conseguir los derechos de publicación. Y era imposible, porque los derechos los tiene alguien que no los suelta. Y en ese momento alguien le acerco un material de una tal Naty Menstrual.
ATG: ¿Con el permiso de Naty Menstrual?
NM: No, sin mi permiso. Y sin mi consentimiento. Tan es así que hay una denuncia radicada. Una denuncia que todavía no le llegó. Me va a dar más plata que el libro. Porque si él no tiene nada, los padres tendrán algo. Pero en la calle se queda. Porque eso no se hace.
Pero bueno, que la mina me diga: “Me puse a leerte, y dije: Naty es mejor que Copi”. O sea, todas cosas así, fuertes. Y yo en la puta vida había leído a Copi. Cuando me dijo Copi, pensé: “Es un historietista”. Las historietas de Copi, así me sonaba a mí.
ATG: Es historietista, dibujante, dramaturgo también.
NM: Seguro. Debe haber sido de todo. Y empezaron a mandar material los putos. “El baile de las locas”.
ATG: “Los viejos travestis”, “El uruguayo”, “La ciudad de las ratas”, etc.
NM: No, ésos no. “Eva Perón” me mandaron. Lo que sí me pareció increíble es que yo una vez tuve un contacto con Copi y fue casual porque fuimos a ver una obra que nos invitaron. Una de absurdo. El homosexual no sé qué.
JPL: “La imposibilidad de la homosexualidad”.
NM: Sí, y actuaba ese gordo que dicen que hacía un personaje que le chupaban la pija abajo del mostrador en la farmacia.
JPL: Dominichi. La gran Dominichi.
NM: Yo, primero que nunca había visto absurdo. Quedé fascinada. O sea, quedé fascinada con el no entendimiento. Hay cosas que sí entendés. Porque el ser humano siempre quiere tener todo bien entendido, bien definido, bien cerrado. Las películas deben tener final. Y esa obra me pareció increíble y ése era el famoso Copi que después empecé a escuchar.
Mucho antes de que Juan Pablo Liefeld lleve sin mi autorización los textos, una vez hubo una persona que le ofreció a la gente de elinterpretador el dinero a cada uno de los integrantes para publicar sus textos. Había un proyecto que estaba dando vueltas para que publicaran sus libros.
JPL: No sé de qué estás hablando.
NM: Salvo que hayas mentido. Liefeld me dijo que él consideraba que lo mío tenía que ser publicado y que me iba a entregar su dinero.
JPL: Sí, no me acuerdo muy bien. Había una beca que al final no salió.
NM: La beca no salió, pero cuando la beca fue ofrecida él vino a decirme que me daba el dinero.
JPL: Era una posible plata que…
NM: Pero vos me ofreciste tu plata. Dejando de lado tu posibilidad de publicación.
JPL: Pero hablemos de vos.
NM: Pero no puedo contar lo otro. No puedo contar cuando hiciste de mujer en casa.
JPL: No, porque lo va a leer mamá.
NM: Pero si fue con la ropa de ella, ¿qué problema va a haber? Si fuera con la ropa de mujer de papá, peor.
PK: Che, ¿y Litay donde está? Te quiero hacer esa pregunta
NM: ¿Qué, va en la nota esto?
PK: Sí, que sé yo.
NM: Está en Buenos Aires.
PK: ¿Pero abrió otro bar?
NM: No, no. Che, compremos algo para comer. Porque ustedes me quieren emborrachar y ya me hicieron cosas feas borracha.
ATG: Ahora traemos. ¿Dónde vivís, Naty?
NM: En un lugar que parece más de macho que de… No, mentira. En un altillo, en San Telmo. Arriba de un local de la Asamblea de San Telmo, donde hay un comedor comunitario en la semana y atrás hay una casa chorizo que hay gente que la alquila.
JPL: Pero ¿vos estabas viviendo en Moreno?
NM: Sí, pero me tuve que ir.
JPL: ¿Ahí vivías con tus viejos?
NM: Sí, con mis viejos está bueno, pero es otra cosa. La casa está buena, las comodidades, Moreno, bah, la zona de la casa es linda, hay otro aire, pero no podía estar más ahí, porque empecé a generar cosas acá y ya estaba harta de viajar. Pero eso no importa.
JPL: No nos censures.
NM: Vamos a aclarar las cosas: graba todo lo que quieras, pero hay cosas que estoy contando a un nivel y otras a otro.
ATG: Después lo editamos a tu criterio.
NM: No es por nada, pero son cosas que estamos hablando en otro nivel.
ATG: Igual la idea es hablar de todo, hablar de literatura y hablar de lo que vaya apareciendo. Como en una charla entre amigos.
NM: Sí, sí, pero hablar de lo que surge, como lo que recién surge, a mí no me interesa que surja. Si te interesa que surja, apagá el grabador.
ATG: Estás en todo tu derecho, nosotros lo desgrabamos y después vos te fijas. La que habla y la que decide sos vos.
NM: Es que ése es un tema que a mí no me interesa que salga en ningún lado. Si querés, apagamos y seguimos hablando. A eso me refiero.
JPL: Por eso no hay problema, luego se corta. Lo que pasa es que en medio de la charla hay cosas que están buenas.
NM: ¿Querés que cuente que venía vestido de chongo en el SARMIENTO, que tenía que ir a la casa de mi amiga Litay, que tenía que cambiarme ahí, etcétera? Tenía que encontrar un lugar donde ser Naty Menstrual veinticuatro horas al día y hacer mis actividades, es simplemente eso. A mí no me interesa que salga, pero no por nada en especial. Porque no viene al caso.
ATG: Está bien, estabas hablando recién del lugar donde vivías, del altillo. ¿Es ése el lugar donde escribís en general o donde te dedicás a escribir?
NM: Escribo….
ATG: ¿Tenés algún tipo de ritual?
NM: No, escribo en cuadernos. Escribo en un cuaderno lindo. Antes escribía en un cuaderno que se desarmaba todo. Ahora estoy escribiendo en un cuaderno lindo, con una lapicera linda que corre fácil, y después voy al cyber y paso. Y Corrijo, pero por suerte tengo una cosa mística…
ATG: ¿Sentís el llamado de la escritura o algo así?
NM: Sí, en una nota dije algo muy gracioso. Porque mi hermano mellizo es cura. Y el habla del típico llamado de dios. Que no hay explicación cuando alguien quiere ser cura. Bueno, entonces yo digo, a él le dio eso y a mí me dio el llamado de escribir algo, porque es… ¿Cómo decirlo? Es algo como un vómito…
PK: Hay algo que te impulsa a escribir en determinado momento. Lo tenés que sacar.
NM: Sí, hay algo. Yo voy caminando por la calle… Por ejemplo,“Propiedad intelectual”: es exacto como lo cuento.
PK: Y ahí lo decís al final, “estoy contenta porque pude percibir cada una de las situaciones”.
NM: Y después, sí, profesionalmente empezás a crecer en algún aspecto que por suerte en mí no es tan exagerado, creo. Porque tampoco me gustaría terminar siendo… tampoco me gustaría hacer otro libro haciéndome la erudita. ¿Entendés lo que quiero decir? Me parece que hay una esencia, una base y algo que me interesa contar que tiene que ser así.
ATG: Digamos que encontraste tu poética, por decirlo de alguna manera.
NM: Ves, ya te salió la facultad de adentro.
ATG: Bueno, es que…
NM: Pienso que escribo como escribo, siento que cuento las cosas como las cuento. Pienso que por haber publicado un libro mañana no voy a escribir: “una travesti con su tanga de brillos miró hacia el sol”. ¿Entendés? No: un trabuca con la tanga clavada en la médula y con los pedazos de caca colgando.
ATG: Pero cuando digo poético estoy diciendo que encontraste una forma de narrar algo, que es un tema que te interesa. Solamente eso.
NM: Yo no encontré porque no busqué. Yo empecé a escribir…
PK: ¿Y te salió? Es casi místico lo que estás planteando.
NM: Pero yo empecé a escribir porque se me cantaba el ojete escribir. Porque un día quise escribir. Y antes escribía historias heterosexuales, antes de definir mi tema del travestismo y todo eso. Escribía historias heterosexuales, tapando mi putez. Entonces eran historias de chicas con chicos. O de asesinos con víctimas femeninas. Igual, siempre fui retorcidona. Nunca fui sencillita. Y, casualmente, mirá qué ironía...
JPL: ¿Tenés guardado todo eso?
NM: Lo perdí todo.
ATG: ¿Lo perdiste todo? ¿En serio?
NM: Se llamaba Relatos Dementes. Y ya había recuperado todos los relatos. Eran historias de una pendeja de barrio con sus problemas de familia, con sus crisis existenciales, con sus depresiones, que estaba sola en el universo y que llegaba a una casa vieja reciclada. Y ella empezaba a depositar sus sueños en esa casa reciclada que tanto tiempo había estado en su barrio y que estaba en frente de su casa. Para ella algo se estaba transformando. Y ahí va a vivir un chabón que es un artista, que es buen mozo, perfecto, divino. Y a ella le cambia la vida.
PK: ¿Y termina bien?
NM: Termina con él, re bien con él. Hasta que un día él se va. La deja en la casa. Porque se va a comprar chorizos. Y él hacía esculturas de cemento. Y esto se me disparo por un puto que conocí por Internet. Que yo supuestamente iba a coger con él, pero al final terminamos charlando y cenando comida macrobiótica. Se me disparó porque él trabaja el cemento increíblemente bien. Hacía mesas, bancos de cemento. Un diseño divino. Caracolas de mar de cemento. Y a partir de ese tipo que conocí, creé este personaje. Ella se queda sola en la casa, esperando a su chabón. Y empieza a tocar, era la única vez que se quedaba sola. Entonces empieza a husmear, pero no de chusma. Porque está sola comienza a tocar el libro, el muñeco. Ella empieza a tocar y agarra un adorno de cemento y se le cae. Y cuando se le cae, ella ve que adentro de este objeto de cemento hay huesos. Y hay huesos humanos. Entonces se siente horrorizada y empieza a romper los objetos de cemento de arte que hacía su Adonis, su Romeo. Y se da cuenta de que todos los objetos tienen cadáveres. Entonces a lo único que atina es a salir corriendo. Y cuando va a salir corriendo está con llave. Pero está con llave porque el chabón se fue y cerró con llave.
PK: Parece un cuento de terror.
NM: Y ella no puede salir. Y pasan pocos minutos y escucha la llave. Ella se esconde, donde puede. Y el chabón entra y obviamente ve todo roto. Y ahí se transforma en otra cosa. Empieza a hablarle y a decirle a ella que va pasar a ser una nueva obra de arte. Y bueno, ésas eran las cosas que escribía antes.
ATG: El cuento tiene algo de circular. Que se inicia donde va a terminar. Una búsqueda formal precisa. También mucho de eso tiene tu cuento “Mauro”. Porque “Mauro” comienza con un nombre y una escena. Y luego de contar muchas cosas va a terminar con el mismo nombre y la misma escena. Casi lo mismo, ¿no?
NM: No entendí.
ATG: Eso, que tiene circularidad.
NM: Pero no vine acá a hablar de Literatura. “Tiene circularidad”. Para mí circularidad tiene un gordo, un obeso. EL AGUJERO DEL CULO
ATG: Que tiene un inicio y un fin…es sencillo.
NM: Todos los relatos tienen un inicio y un fin.
ATG: No todos los relatos necesariamente tienen un inicio y un fin. Eso sólo es así en el sentido escolar del término. Lo que quiero decir es que vuelve a un mismo punto. El punto de inicio es el mismo punto de finalización.
NM: ¡Son de complicados y retorcidos! ¡La circularidad! Porque la singularidad, la mismidad, la verticalidad.
ATG: No, la mismidad nadie dijo. Lo que yo digo es que empiezan y terminan….
NM: ¿Tenés computadora acá?
ATG: No, no tengo.
NM.: ¿Qué tenés? ¿Tenés AM?
ATG: No, yo no tengo nada.
NM: ¿Tenés música?
ATG: Sí, música tengo.
NM: ¿Tenés Jazz?
ATG: No, acá no tengo.
PK: ¿Escuchás mucho jazz?
NM: Me encanta el jazz.
PK: Hablas bastante del jazz.
NM: Escribo y releo mis cosas con jazz.
PK: ¿Qué cosas?
NM: Tom Waits. Los discos tranquilos de Tom Waits. Esos discos me hacen escribir. Ella Fitzgerald me hace escribir. Para escribir o para leer, el jazz lento. En general, el jazz me encanta todo. Ahora me compre un disco de Billie Holiday. Y estoy hace casi tres meses con eso.
PK: ¿Repitiendo el mismo disco?
NM: Sí, sí. Porque sé que me sirve. Y no encuentro muchas veces un disco que me sirva. Entonces, cuando encuentro un disco que me gusta capaz que estoy seis meses escuchándolo.
ATG: ¿Te da ideas?
NM: No. ¿Viste esas películas del futuro en las que la gente no camina, que hay como una cinta? Bueno, es eso.
PK: Te transporta.
NM: Muy bien. Me trainspotting.
ATG: Entonces escribís con música.
NM: Me sirve mucho. Con jazz. Pero no por hacerme la exótica.
PK: ¿Y pensaste en tu costado actoral? Porque en la Cubana yo vi unos shows muy buenos.
NM: ¿Nuevamente o qué?
PK: Seguir en esa movida.
NM: Estoy queriendo. Lo que pasa es que ya no me agrada más la gorra. No quiero actuar y después pasar la gorra. Ya tengo 40 años. No quiero ir con la ropa en un bolso, tener que actuar, tener que moverme. Ya está. Eso ya está.
PK: Pero ahí tenés que rosquear.
NM: Sí. ¿Ponemos música? Algo tranquilo, lento.
ATG: Pero si ponemos música después no se va a poder desgrabar.
NM: Es muy importante cuando pongo música y escribo. Porque para mí la música siempre debe tener un arrastre de pena, de mugre o de lamento. Tom Waits, por ejemplo, Closing Time en especial. Y eso es también lo que me angustia o me melancoliza. Es lo que hace que no ponga Rodrigo.
PK: O sea, si estás a full no escribís.
NM: Ah no, si estoy a full pongoMadonna. O pongo dance. Me encanta el dance. Y me pruebo ropa. Y me hago moños y me bato el pelo. Y salgo a la calle pintada como una puerta. Y a otra cosa mariposa.
ATG: Recién decías que te ponía melancólico Tom Waits y hay algo de melancolía en tu literatura. Por lo tanto ese disco es perfecto, porque es medio melancólico.
NM: En mi literatura -bah, ¡qué atrevida!-: “en mi literatura…”
ATG: Lo que quería decir es que no solamente hay melancolía. Hay humor. Hay una gran pizca de humor. Uno se ríe leyendo tus textos. Por desesperación, pero uno se ríe.
NM: Para mí el humor que hay no es el humor de varieté o de circo. El humor que hay es el humor de sobreponerse a lo terrible, que es otra cosa. Vos decís: “el humor, el humor…” Pero otra cosa es el humor para sobreponerse a lo terrible.
ATG: ¿La ironía?
NM: No. El humor para sobreponerse a lo terrible: o me río o me mato.
JPL: Pero dicho así puede sonar que das consejos. Porque no hay moralina en tus cuentos.
NM: No, ni anilina.
ATG: ¿Haces cuentos en un día?
NM: Sí, el otro día hice los tres primeros cuentos, bah, las tres primeras crónicas del 2009 en una noche. (A Tejada Gómez) ¿Y vos? ¿Cuántas hiciste?
ATG: Pero no las posteaste, ¿o sí?
NM: No, las tengo en el cuaderno.
ATG: ¿Tu blog tiene comentarios? ¿Permite comentarios?
NM: Sí, y se pelean y me critican. Los anónimos me critican.
ATG: ¿Son muchos los que te critican?
NM: No, pocos, pero los dejo. Se pelean entre ellos. Además, tuve que sacar el material que está en el libro.
ATG: ¿Vos nunca intervenís?
NM: Sí, intervengo y les agradezco.
Yo, sinceramente te digo, a mi me encantó un libro que se llama Mi madre, de George Bataille. No sé, Marosa Di Giorgio. Y resulta que todo el mundo tiene un blog. Pero a Mi madre, de George Bataille, lo quiero tener yo. Y leer y releer cuando se me cante el culo. A mí no me gusta leer en internet. Yo odio leer por internet. Tengo un montón de cosas que me han enviado y no las leo porque las tengo en mi casilla de mail. Me mandan obras.
ATG: ¿Te mandan obras?
NM: Me mandan obras para que imprima. De Copi. De 850 hojas. ¿Estás en pedo? Si me lo pagás vos, lo imprimo. No lo leo si está en internet. Odio leer en la máquina. A mí me gusta el objeto libro. Y me encanta marcar los libros, rayar los libros.
ATG: ¿Qué tal el encuentro con Lemebel?
NM: Ah, hoy estuve con la Pedro por MSN.
ATG: ¿Y por qué no vas? (Naty recibe un mensaje en su teléfono celular. Nos comenta el mensaje y se ríe de las guarangadas que dice y que le dicen).
NM: Es mi prima. “¿Cómo andás, chupa pene?” “¿Y vos, chupa pene con ricota?” ¡Qué fina! Yo me doy cuenta que mis amigas terminan siendo todas ordinarias porque yo las mal acostumbro. Porque yo empiezo: “¿Qué hacés puta vieja, concha seca?” Y se ríen. Y empiezan a generar el mismo estilo. Un estilo de mierda. Pero no se dan cuenta que son mujeres. Y a veces me ha pasado de estar con amigas que se han mandado guarangadas delante de gente que no correspondía. Y yo les digo: “Yo soy un puto, vos una mina”.
PK: ¿Cómo es la movida editorial? ¿A vos te ofrecen publicar y no te dan un mango o si te pagan?
NM: No, a vos te ofrecen publicar, tenés una reunión. Es una reunión formal; después de la reunión formal, la primera reunión es con el dueño, Pablo Braun. Después con Leonora Djament. Pero todo esto es un detalle pelotudo.
PK: Sí, que sé yo. Pero quería saber. Me intriga.
NM: Bueno, pero lo que te intriga… Yo después voy a ver que... Quiero terminar de estar segura que no van a desgrabar lo que quieran.
ATG: No va a salir nada que vos no quieras.
JPL: ¿María Moreno labura en Eterna Cadencia?
NM: No, María Moreno es mi marido. Mi chongo, mi guía, mi gurú.
ATG: ¿Y te gusta como escribe?
NM: Yo no leo absolutamente nada. No, absolutamente nada no. Yo no leo prácticamente nada. Lo único que leí de María es un libro de recopilación de notas, de entrevistas que ella ha hecho durante muchos años. Me pareció muy interesante. Ella tiene un concepto de entrevista como de psicoanálisis.
ATG: ¿Y entonces?
NM: Bueno, nos reunimos con María Moreno…
PK: ¿En qué consiste la entrevista tipo psicoanálisis?
NM: Es la entrevista que yo también valoro. Que si vos entrevistas a alguien es para que hable el entrevistado. Y estamos en una época en donde el entrevistador es la reina y el entrevistado es el pelotudo. Ella te tira puntas, ella casi no habla. Saber decir lo que tiene que decir para que el otro diga un montón de cosas. Es psicoanálisis.
ATG: Te lleva, digamos.
NM: En la entrevista de tipo psicoanalista te dice: “Tiene ojos marrones”. Y vos decís: “Claro, ojos marrones”. Y ahí vos generas un montón de cosas por esos ojos marrones. Ojos marrones que tienen un montón que ver con vos, porque de ahí resulta que el tío que te chupo el culo cuando eras chico tenía ojos marrones. ¿Entendés?
María Moreno es genial. Para mí María Moreno no es un ser humano normal. Desde su capacidad, desde su humildad, desde su bajo perfil, desde otras cosas que no vienen al caso. Porque yo por suerte con ella he logrado una relación muy interesante. Y yo me siento muy similar a ella en un montón de aspectos -no en lo genial, en otras cosas-. Hasta en la niñez. Me ha contado cosas de su niñez que era como si fuera yo. Bueno, si sacamos las cosas puedo hablar.
JPL: ¡Sacamos todo entonces!
NM: Es que ya me pasó. Hacen nota, nota, nota y después ponen cualquier cosa. Inventan. Mezclan.
ATG: Acá, Naty, los tres que estamos hablando con vos, te apreciamos y te entrevistamos porque nos parecés muy interesante.
NM: Ella tenía aparatos en las piernas. Ella durante años no fue una nena normal; yo nunca fui un nene normal, digamos. Era una nena normal, pero tener fierros en las piernas ya significaba no ser normal. Y le llamaba la atención, obviamente, todo lo anormal. Y en esa época, cuando ella era chica, había mucho niño monstruote, contaba un dia. Que ahora, quizá por la evolución de la ciencia o porque los matan o porque los esconden, no se ve. Pero antes había más deformes. Entonces ella en el parque veía niños ricos con capotas y con niñeras. Y de repente estaba la niña Gárgola, una niña con cara de Gárgola. Y ella era chiquita, chiquita, y me contaba que estaba en la plaza y que estaba con la madre. Había un carro, esos de niñera. Ella era chica y el carro estaba cerrado. Y que María empezó a girar, a girar alrededor del carro. A girar y girar y girar y girar alrededor del carro. A ella le pasaba algo. Y cuando la madre se dio cuenta, el niño en el carro era mogólico. Ella lo había percibido, no lo había visto. Pero algo había en el carro, ella lo había percibido. María tiene mucho de mágico. Para mí, claro. Piensen lo que quieran. Y yo, que soy desconfiada, caprichosa, pero desconfiada antes que nada. Perceptiva. María, con una palabra, a mí me guía. María para mí es increíble, es terapéutica.
ATG: ¿Y ella te llevó a Página 12?
NM: No.
ATG: ¿Y quién te llevó?
NM: Soledad Vallejos.
ATG: ¿No es un riesgo que a vos también te lean desde el género?
NM: Mira Crítica, Inrockuptibles, Perfil; reseña increíble en La razón; página entera en el diario La Capital, de Rosario; reseña increíble en un espacio de tres libros que sale todos los domingos y que un domingo salgo yo sola, en Viva. Increíble. Nunca, nunca, nunca a mí me ubicaron sólo como travesti…
ATG:¿No hablan de género?
NM: No, hablan del libro. Hablan de los personajes, hablan de los conflictos, del reflejo del lo urbano, de lo visceral, de la mugre. A mí me pareció bárbaro. No es la travesti que escribe. El que dice eso, bueno, es pobre.
ATG: ¿Y tenías miedo antes de publicar?
NM: Yo no tenía miedo de nada. Si yo no buscaba publicar.
ATG: Claro.
NM: Pero no por hacerme la canchera. Si Juan Pablo Liefeld sabe que fue él quien se ocupó de llevar mi material, porque yo en mi vida lo moví. “¿Y vos no lo llevás a ningún lado? ¿Por qué no lo llevas a ningún lado? Vos lo tenés que llevar a algún lado. Este material lo tenés que mostrar”. Todo eso me decía.
ATG: Pero en las noches de La Cubana mucha gente te debe haber dicho que tus textos eran publicables.
NM: Sí, pero nadie venía a decirme que lo iba a publicar.
ATG: ¿Te gustó el texto de Ariel Schettini de la presentación? ¿Lo habías leído antes?
NM: No, no, no. A mí me gustó el texto, pero yo no sé nada de literatura. Schettini me pareció muy tierno. Tierno conmigo. Era cariñoso. “Naty, Naty”, decía en el texto. Es más, yo le pedí que me dé el texto y me lo firme.
PK: El texto de Ariel Schettini estaría bueno para ponerlo junto a la entrevista.
(Mensaje de texto en el celular de Naty, poner los mensajes de texto como notas al pie piensa uno de los entrevistadores)
NM: Lo tengo.
ATG: Sobre las chicas de la presentación, las actrices, te iba a preguntar después.
NM: Las chicas las elegí yo. Pero bueno, de Schettini me gustó mucho la comparación que hizo y el ir y venir con los tiempos históricos. Eso me pareció muy interesante.
JPF: ¿Qué decía el texto?
NM: Hablaba del sexo en la historia, de esa cosa de la naturalidad del sexo en ciertas épocas y de ciertos rituales y pactos. Y el final es increíble. A mí, sin entender de esos comentarios históricos… (Otra vez suena el teléfono de Naty, un mensaje de texto. Ella nos lee su mensaje: “¿Tenés ganas de coger?, me escribe. Sí, tengo ganas de coger, pero estoy con tres boludos. ¿Te acordás cuando te cogí en casa?” Y luego continúan los chistes y comentarios de su vida personal.)
PK: Como Carter. Por eso se llama “Carter”.
NM: Ja, ja, ja. Pero vos te sabés todo de memoria.
PK: Hoy estuve viendo el blog.
NM: Ah, hiciste el trabajo del periodista pelotudo.
PK: Está bueno ese personaje, está buenísimo. Carter. Aparte del nombre: “Carter era Carter”.
NM: Así se llama el texto.
JPL: ¿Cuál era?
PK: Está en el blog.
NM: (A Liefeld) Vos solamente recordás donde vive tu estilista.
ATG: ¿Y los textos los elegiste porque te gustaban a vos o porque eran los que tuvieron más repercusión?
NM: Eran los que había.
ATG: Pero hay muchos otros textos.
NM: No, cuentos había esos.
ATG: Vos querías armar un libro con cuentos, no una mezcla de cuentos, poemas, misceláneas.
NM: Vos no terminás de entender. Yo no quería publicar. Yo no quería hacer nada. A mí me lo hicieron hacer.
ATG: Pero a la hora que te proponen publicar…
NM: Cuentos. Recopilación de cuentos y crónicas. Y como Maria Moreno tiene buena onda conmigo, me lo editó, me lo agrupó. Y se quedó con mucha bronca porque un cuento se quedó afuera.
JPL: ¿Cuál?
NM. El cuento del Lobizón. Que no es un cuento homosexual. Uno donde el hijo vuelve a matar al padre.
JPL: A mí ese cuento mucho no me terminó de gustar. A mí, pero por una cuestión particular. Formalmente está perfecto.
NM: Para la editora…
JPL: Yo recuerdo que a vos ese cuento te había encantado.
NM: …que le tocó hacer la segunda edición -digamos, terminar, cerrar- me dijo algo que yo lo compartí, en parte. Desentonaba totalmente. Es como un cuento isla. Es algo telúrico.
ATG: Pero no es una mala idea…
NM: Lo tendrías que leer.
JPL: ¿Cómo llegaste a los epígrafes que abren el libro, que son letras de canciones de rock argentino?
NM: Yo no soy rockera. Bueh, podría ser rockera pero más de la época de María Rosa Yorio.
ATG: ¿Pero no tenés una vida medio rockera?
NM: ¿Yo, vida de rock? Sí, digamos, la palabra rockear no dice mucho. Rockera no de escuchar rock pero si rockera de otra cosa. Pero no de escuchar los Rolling Stones. Roquera de la vida.
ATG: ¿En tu casa no escuchás rock?
NM: No, a mí me gusta el jazz. Es lo que más me gusta. Pero si decís rockera de bares de vino barato, de intensidad, rockera de bares de cerveza baratas con chongos del gremio gastronómico que salen calientes de laburar, que encima te pagan y te cogen bien, entonces sí. Rockera de fonola. Gastronomitos merqueros que fuman Parliament.
ATG: Está ese texto que vas a comer a Quorum.
NM: Sí.
ATG: Y te enganchás el tipo que está cocinando los ravioles. El personaje, para ser más precisos.
NM: Raviolones.
JPL: ¿Y cómo llegaste ahí?
NM: ¿A dónde?
JPL: A poner eso ahí, abriendo cada sección del libro.
NM: Ah, las canciones. Porque me encanta el disco de Fabiana Cantilo. Me encanta como canta Fabiana Cantilo. No sé qué críticas ha tenido, pero a mí me parece un resumen increíble de la poesía.
PK: Ah, el que hace las versiones de otros temas.
NM: El disco se llama Homenaje al rock argentino,o algo así, no sé. Ella ahí me parece que hizo una selección increíble de la poesía del rock. Y también me pareció muy interesante sacar de contexto una pequeña parte de una canción que la gente la tiene grabada en la cabeza como canción íntegra y que cuando vos separás una frase cambia totalmente. O sea, hay gente que me ha dicho: “me encanta esa frase, yo escuchaba esa canción y cuando leí la frase en tu libro, sentí otra cosa”. Y me pareció también que tenía que ver con cada parte del grupo de cuentos que había. En la Ñ Baigorria lo nombra, “somos como un área desbastada”. Entonces, a lo mejor la canción de Soda Stéreosola no la escucharía, pero la frase sobre el área desbastada -o algo así, ahora no me acuerdo-…
ATG:“Somos cómplices los dos / al menos sé que huyó porque amo.”
JPL: “Somos como un área desbastada.”
NM: Eso es poesía para mí. Puedo no comprarme el disco o puedo aburrirme.
ATG: Pero, digamos que con esa oración vos te sentís identificada.
NM: Obvio. Con ese tipo de cosas. O con un Cantilo que dice. Yo empiezo con un Cantilo, creo.
PK: Sí, con Cantilo comienza.
NM: Yo empiezo el libro con eso. Esa frase del libro es esencial. “Yo adoro a esta ciudad, aunque su gente no me corresponda”. ¿Entendés? “Porque critica mi aspecto y mi forma” y no me acuerdo más. ¿Ustedes tienen el libro?
PK “...con un insulto al pasar”
ATG: Sí, tenemos tu libro.
NM: “Yo adoro a mi ciudad aunque su gente no me corresponda, cuando condena mi aspecto y mi forma con un insulto al pasar”. Eso para este libro es perfecto. Para empezar este libro es genial.
ATG: Es correctísimo, sí.
NM: “…y sin embargo yo quiero a este pueblo, porque me incita a la rebelión”. Y ahí está lo de rockera. “… porque me da infinitos deseos de contestarles y de cantarles mi novedad”. Me pareció increíble porque escuché el disco mientras estaba preparando el libro, estaba con los últimos detalles. “Qué bueno”, me dije, porque este tipo vivió eso, porque nos sentimos todos tan diferentes siendo todos tan iguales. Ese tipo estaba en el setenta y pico, con todo su pelo largo, con su zurdismo, con su hippismo, con lo que quieras. Y yo hoy soy esto con mi travestismo. (Naty se queda leyendo su propio libro, buscando otro epígrafe) Ah, me encanta, vos también rayas los libros.
ATG: Sí, yo también rayo los libros.
NM: (refiriéndose a ella) Aparte, la maldita pone: “A mis geniales amigos que me sostienen, sabrán quiénes son y algunos creerán serlo”.
ATG: Está muy bueno eso. ¿Qué querés decir con eso?
NM: Quiero decir eso.
PK: Está claro lo que quiere decir.
NM: ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir eso. Ah, qué boludo sos. Agarrá eso que está limpio el piso.
PK: ¿Vos decís? Yo no creo, además no jode.
ATG: Nos quedo en el aire lo de Lemebel.
PK: Ah, Lemebel. El encuentro.
NM: Increíble.
ATG: ¿En el Malbafue?
NM: Sí
ATG: ¿Había mucha gente ese día en el Malba? Debe haber estado bueno.
NM: Con Lemebel.
ATG: Sí, el día que estuviste vos con él. Estuvieron juntos, ¿no?
NM: No.
ATG: Pero se saludaron en público.
PK: ¿Él hizo una performance?
ATG: Yo pensé que habían hecho algo juntos.
NM: (Una vez más suena el teléfono celular de Naty) Evita Libertad Lamarque…
PK: Ja, ja.
ATG: No conocía ese chiste. Muy bueno.
NM: Genial, con Lemebel, genial.
ATG: A Lemebel sí que lo conocías. Yo recuerdo haber hablado con vos, tiempo atrás, en La Cubana, comentamos cosas sobre él. No recuerdo que me hayas dicho que lo hubieras leído, pero sí que mucha gente te lo nombraba.
NM: Sí, me comparaban.
ATG: Sí, te comparaban.
NM: Y a raíz de las comparaciones, un amigo tuvo un gesto muy increíble que fue que cuando Lemebel estuvo en la argentina, me lo quería presentar, pero yo estaba en Moreno, muy lejos y dije “ni en pedo”.
¿Qué es eso? A mi las drogas no me gustan.
ATG: Nada.
PK: Tabaco.
NM: Tabaco y Ron. ¿Quién sos? ¿Juan Ramón?
PK: ¿No me puedo fumar un porro en la entrevista?
NM: Afuera, mi amor. (Naty entona la oración como si fuera una maestra primaria, todos se ríen.)
NM: “¿No me puedo fumar un porro en la entrevista?” Se debe fumar un porro con una mano, mientras con la otra se hace la paja y pregunta si se puede fumar un porro.
PK: Es lo que hace tantos años de facultad.
NM: No, es que sos drogón, sos vergonzosamente drogón. Así no vas a publicar nunca. O tal vez el hijo de puta publica el mejor libro sobre el cannabis.
ATG: Un libro legendario sobre el tópico.
NM: “A mí la vida me la salvó el cannabis” se va a llamar. Bueno, Lemebel. La editorial me recomienda.
ATG: No, igual a mi me interesa esto: en Buenos Aires te lo quieren presentar y vos…
NM: No, no me lo quieren presentar. María Moreno, volvemos a mi macho, va a Chile. Marina –no- María Moreno me hizo una mítica nota en La Cubana. Increíble.
JPL: Que es la que pusiste en la contratapa.
NM: No, es una nota en video.
JPL: Ah, la que hicieron para ciudad abierta. No salió.
NM: Sí salió. Y después prohibieron la mía y otra.
ATG: ¿La prohibieron? ¿Por qué?
NM: Sí, porque un ciudadano se quejó. Dijo que era un atentando a la moral.
ATG: ¿Tan fuerte era?
NM: Y, vos no la viste. Es genial. ¿No la vieron nunca?
ATG, PK y JPL: No.
NM: Yo estoy gorda como una vaca horrible. Pero lo que hablamos estuvo genial. La nota estuvo buenísima, con decirte que María Moreno llevó esa nota a Harvard, creo.
ATG: ¿En serio?
NM: La pasó ahí en los estudios de género. Y la pasó en la Cátedra Bolaño en Chile.
PK: ¿Hay una Cátedra Bolaño en Chile?
NM: Sí, una cátedra.
ATG: No sabía.
NM. Sí, por el escritor. Bueno, María va a disertar ahí sobre género y qué sé yo. Pasa la entrevista. Y después habla de mí y de mi literatura y dice que Naty Menstrual va a terminar siendo un hito en la literatura. ¿Un hito o un pito? Y entonces, bueno, Lemebel ya me conocía por María.
ATG: ¿Ese tipo de comentarios te tienen sin cuidado o le prestás mucha atención?
NM: Me preocupan cero. En serio te digo.
PK: Te parecen excesivos.
NM: Digamos. Es como, no sé, la gente que sale miss argentina y se la cree y toda la vida vive de lo mismo. No sé, me parece que lo que se te va dando lo tenés que ir disfrutando. En la medida que puedas y te vaya dando la cabeza. A mi mucho no me da porque me pongo anoréxica, me enfermo, me internan. Pero me parece que lo que se va dando se puede ir disfrutando, pero sin encerrarte en eso, porque…
JPL: Porque te convertís en un personaje.
NM: Y porque se puede terminar todo. Y si se termina todo y no tenés nada propio, no te queda nada. Yo tengo mis remeras, mi ropa, que me gusta hacerlas también. Mis amigos, mi familia. Eso es lo que me parece interesante para sostenerme.
PK: Y no en lo que quieren los otros que seas.
NM: Sí, pero valoro muchísimo lo que Maríadice. Y hoy me doy cuenta que María hace años me fue vaticinando cosas que se dieron al final.
ATG: ¿Cómo? Perdón.
NM: María no es arriesgada. María camina con pie de plomo. María nunca va a decir más de lo que tiene que decir. María es una persona superinteligente. La cosa es que en la editorial me dicen: “Lemebel está en el Malba, en el Filba, me parece que te convendría ir a verlo”.
ATG: ¿Vos ya lo habías leído?
NM: Yo lo había leído, a raíz de las comparaciones.
ATG: ¿Vos leíste un domingo en el Malba?
NM: No, yo todavía no había leído.
ATG: Entonces…
NM: No, escuchá esto. Es parte del romanticismo, de la amistad que se creó. Esto fue un viernes, ponele. Yo me había vestido con todo.
PK: Supercoqueta.
NM: Y me encantó. Lo escuché y me encantó. Nunca lo había escuchado. Realmente me gustó mucho. Y me quedé fascinada. Fascinada con lo que leyó. Fascinada con lo que performeó. Y fascinada con él. Porque muchas veces las performances en los multiespacios pueden ser válidas pero la persona no tiene la magia necesaria. Me encantó. Quedé tan emocionada que le digo a la gente de prensa de Eterna Cadencia: “lo quiero conocer”. Y yo no soy cholula para nada. O sea, cero. Pero lo quería conocer, lo quería felicitar. Estábamos ahí, cerca de los camerinos y viene una chica y me dice: “Pasá, Pedro te quiere conocer”. Entro, me da un abrazo y me dice: “¿Qué hacés, Natita?” Ya me puso sobrenombre. Y me dijo: “Yo ya te conocía por María, pero te quería ver personalmente”. Me abraza y nos besamos. Y anduvimos del brazo y nos besamos en la boca y tengo unas fotos geniales.
ATG: Esas fotos las vi en tu blog y yo pensé que eran en el escenario.
NM: No, no, no. Y de ahí Pablo Braun, el dueño de Eterna Cadencia, me dice: “Naty, por favor vayan con Pedro al restaurante de la librería, pidan lo que quieran”. Y entonces nos subimos a un taxi, fuimos al restaurante y comimos como guanacas. Yo ya estaba pasada, nos subimos a otro taxi y nos fuimos al NH.
JPL: ¿Qué es el NH?
PK: Es una cadena de hoteles.
NM: ¿New Hostel?. Vamos con Jovana que era la asistente.
PK: Es un súper hotel.
JPL: No lo sabía.
PK: No sé bien donde queda, pero es una cadena de hoteles.
NM: Fuimos al de la cuadra del Colegio Nacional.
PK: Ah, claro, en San Telmo está. O casi San Telmo.
ATG: Ésta es una pregunta para más adelante que quiero hacerte. Para vos, ¿cuál es la delimitación de San Telmo?
PK: ¿Belgrano?
ATG: No, de San Telmo, digo.
PK: La avenida Belgrano.
ATG.: Para ella que vive en San Telmo.
PK.: (Dirigiéndose a JPL) Vos también viviste en San Telmo.
NM: Yo digo que vivo en San Telmo y vivo en México y Perú. Algunos dicen Paseo Colon o la avenida Independencia. A mí me da igual: la delimitación de San Telmo soy yo. Yo me siento que estoy en San Telmo. Los que dicen que es Monserrat o el culo del mundo, me da igual. Aparte, parece ser que hay una delimitación real.
JPL y PK: Es una pregunta de él. Él quiere saber.
JPL: Para mí San Telmo es el Parque Lezama.
NM: No, para mí ahí está casi terminando.
JPL: No puede ser: para mí Parque Lezama es el corazón de San Telmo.
NM: Para mí el corazón es la plaza.
ATG: ¿Dorrego?
NM: Sí.
JPL: No, para mí…
NM: Bueno, listo. Yo en Parque Lezama una vez conocí un ex preso, tatuado, con una pija gorda, hermosa, como de 25, no sé, por 7. Ah, me hicieron acordar. ¿Qué vas a tomar ahora? ¿Un ácido?
PK: No, nada que ver. Otra cosa.
NM: ¿Otra cosa, mariposa? Y bueno, después lo hicimos dormir a Lemebel. Lo llevamos con Jovana y ya está. Pero lo más sorpresivo y encantador fue que él me conoció, me besó, me abrazó, todo bárbaro. Pero después llegó un punto en que se terminó porque tenía sueño. Pero es un increíble ser humano. Me vi reflejada. Porque me decían: “escribe como vos, es como vos”, pero también me vi reflejada en cómo es él. Porque él es tan visceral como cuando escribe. No cubre un papel. La misma bestialidad o dulzura o lo que quieras ver está ahí, lo tiene en su vida. Pero yo creo indudablemente que lo verdadero, lo escrito, tiene que venir de alguien que tenga esa verdad también con él. No creo en una historia negra contada por Valeria Mazza.
ATG: ¿Vos dirías que en tus textos hay mucho de autobiográfico?
NM: Pará. La sorpresa más linda y dulce es que el domingo voy a leer al Malba, vestida con una túnica de los años 70, como las de la Fiesta Inolvidable, de Peter Sellers. Divina, turquesa con negro y dorado, larga hasta el piso, el puto subido al colectivo con la túnica. Me voy a leer al Malba, dejo a una amiga en mi puesto de la feria de San Telmo. Voy, leo y vuelvo a ver si agarro morlacos, iba a cerrar. Cuando estoy cerrando la feria, yo estoy de espaldas, desarmando, y escucho: “Hola, Natita”. Me doy vuelta y era Pedro Lemebel que había escuchado que trabajaba en la feria. Me fueron a buscar con Jovana para ir a comer algo juntos, para despedirnos, porque el lunes se iba.
ATG: Mirá.
NM: Eso me pareció…
ATG: Un gesto increíble.
NM: Increíble. Y estaba tranquilo, encantador, sin whisky, sin nada. Y hoy casualmente estuvimos hablando por chat. Yo le propuse que escribamos algo juntas. Y le encantó la idea.
ATG.: Podrían escribir una guerra entre Chile y Argentina, por ejemplo.
NM: No, no. Nos mandaríamos mails, por una cuestión práctica. Pero supongo que en principio a mi me gustaría hacer algo juntos. Como si fueran charlas de señoronas tomando el té.
ATG: Me gusta la idea.
NM: No hablar de nada y hablar de todo. Hoy mismo, por el MSN, las mariconadas estaban. Rebotan, son interesantes. Él es un encanto, como puede ser una bestia como yo.
PK: ¿Sí?
NM: Sí, por eso te digo. Me gusta porque es así, es visceral. (Entrevistado y entrevistadores se quedan en un silencio prolongado) Y se hizo el silencio.
PK: Estamos grabando el sonido de la autopista.
ATG: Y el de tu celular.
NM: Qué linda tarde; o noche, bah.
JPL: Che, ¿y vos cómo empezaste a escribir?
NM: ¿Qué? Acercate. No te escucha nadie.
JPL: No te rías de mis defectos.
NM: No son defectos.
JPL: ¿Y qué son, entonces?
NM: No sé, falta de actitud. Ponete acá, no te escucha nadie. No va a salir grabado, no te vas a hacer conocido, después no vas a ser famoso. Sentate en el medio.
JPL: ¿Cómo empezaste a escribir?
NM: Y, con la mano y un lápiz.
ATG: Y una maestra, por desgracia.
JPL: ¿Cuándo, entonces?
NM: Empecé desde siempre.
JPL: Pero cuándo recordás vos tu primer poema. O lo primero que te tiraste a escribir.
NM: Más bien poesía.
JPL: Pero cuándo: ¿en la primaria, en la secundaria?
NM: En la primaria.
JPL: Pero, ¿qué recordás de eso?
NM: ¿Qué recuerdo que me interese contarte?
JPL: En relación con la escritura…
NM: Poesía, poesía dolorosa, poesía pedorrona, poesía kitsch, poesía poesía.
JPL: ¿Vos leías poesía?
NM: Era como una mezcla de la Pizarnik y un gatito de esos chinos.
JPL: ¿Leías Pizarnik en esa época?
NM: No, ¿en qué mundo estás? Primero me decís que me río de tus defectos y después querés que me ría. Parece que no entiende un chascarrillo. “¿Vos leías Pizarnik en la primaria?” No, leía a Huxley. No, era un chiste. Lo que escribía en esa época era una mezcla de Alejandra Pizarnik con un gatito groncho de Regina, era una cosa pedorra. Era una cosa de lamento, de sufrimiento. Imaginate.
Me están llamando y vamos a grabar esto que es muy divertido: este famoso Walter que me quiere coger, ahora sé quien es. A ver… No, ahora me confundo, ¿qué Walter? Yo pienso y lo trato de ubicar y me dice: “El colocador de muebles”. Y el chongo me escribe para decirme…
ATG: Por lo visto, vos tenés una facilidad para registrar la sexualidad en la vida y en tu literatura. Es como si estuvieras atenta…
NM: ¿En mi literatura?
ATG: Claro, obvio, siempre está presente.
NM: Si vieras sobre lo que estoy sentada
ATG: Pero sobre lo que estás sentada puede ser literatura. Todo, de hecho, puede ser literatura. Y en tu caso se nota eso.
NM: (Tosiendo) Esperá un poquito. Bueno, sí, de chica escribía.
JPL. De chica. ¿Venía de tu casa?
NM: No, chapa y tierra. Tierra abajo y chapa arriba. Y para la envidia una ristra de ajo. Mi casa es una casa de clase media. De dos plantas, donde cada uno tiene su cuarto, con dos baños.
ATG: ¿Y biblioteca?
NM.: Una biblioteca de clase media, ni más ni menos.
ATG: ¿Leían en tu casa?
NM: No, mi mamá no leía Hamlet. Pero tampoco era bruta. Era una mujer de clase media.
JPL: Ese era el tiempo del Círculo de Lectores.
NM: La enciclopedia del chorizo loco. En España (yo viví en España)…
ATG: Ah, es cierto. ¿Cuánto tiempo viviste?
NM: Tres años y medio. Bueno, en España se vendían libros para los muebles. Como decoración.
ATG: ¿En serio?
NM: Sí, éste es un boludo que no sabe nada. Se vendían los lomos solamente para mostrarlos. Lomos hermosos, sólo para los muebles.
ATG: Qué loco.
NM: Y vos ibas y mirabas y pensabas: “¿De qué es este libro?” Y era de nada, era sólo para adornar los muebles.
PK: Muy buena esta historia. ¿Y donde viviste en España? ¿En qué ciudad?
NM: En Extremadura. Pero volviendo a lo de cuándo fue el primer momento en que escribí, no me acuerdo. Desde siempre, supongo. No tengo una noción cronológica clara.
ATG: ¿Y un primer libro que hayas leído? Uno que recuerdes mucho.
NM: No me acuerdo de uno. Después sí recuerdo que me gustarón…
ATG: ¿Cuales recordás?
NM: Leer, leía cualquier cosa. Anteojito, un libro cualquiera; pero un libro en particular, no sé. Una vez María Moreno me escuchó recitar y me dijo que yo tenía una voz muy teatral y que yo no lo tenía encuenta. Pero después, haciendo una vuelta atrás, me dí cuenta que uno aprende cosas sin tener noción de que está pasando por ese aprendizaje. Hay momentos en que te das cuenta que estás pasando por un aprendizaje, pero hay otro montón de cosas que no. Por vivirlas, por sentirlas. Entonces llegó un momento que dije, ponele: “claro, yo con la carteritas chiquitas tengo obsesión; por las cosas viejas, la cosa antigua yo tengo debilidad”. Y después me ponía a pensar y de chica yo pasaba mucho tiempo con mi abuela que le encantaba el cine argentino. La época de las escaleras largas. Y, claro, el puto estaba al lado de la abuela, mirando las escaleras, las plumas y los tacos y todo eso se transformó, también hay mucho de eso en el libro. Pero con el giro kitsch, pedorro. Todas quieren ser divas, todas quieren ser estrellas. Y siempre escribí, desde chica. Gané un concurso cuando era chica, no me acuerdo de nada, no me lo preguntes.
JPL: ¿En la primaria?
NM: La tiene con la primaria y la secundaria.
JPL: Es diferente. No es lo mismo cuando tenes diez años que cuando tenes dieciseis.
NM: Obvio. Vos sabés que me lo vienen preguntando en varias notas. Siempre lo mismo. “¿Cuándo comenzaste a escribir?” Yo creo que en los finales de la primaria. Yo creería que a los diez o doce años. Y bueno, volviendo a María Moreno y esto que yo les decía que ella tiene de gurú. Hay detalles que son muy divertidos, pero son nuestros. Después de la entrevista con el dueño de Eterna Cadencia nos encontramos en Once, en el café La Perla. Estábamos comiendo algo, un sandwich, y hablábamos y más tarde nos íbamos de vuelta a la editorial, para firmar el contrato y todo eso.
ATG: ¿Fuiste con ella?
NM: Sí. Cuando estábamos en la calle…
ATG: ¿Vos les dijiste que ibas a ir con ella?
NM: Yo no les dije. Porque ellos se relacionaron con María para el trabajo. Pero yo ya me conocía con María. Fue como el nexo, porque ya nos conocíamos y me acompañó, estaba todo bien. Entonces fuimos para Palermo, hacía años que no iba a Palermo, nunca voy a Palermo. Y le digo: “qué bueno, podemos caminar un rato por Palermo”. Me miró y me dijo: “Ni loca”. Ah, bueno, buenísimo. Entonces cuando termina la reunión nos vamos. Salímos, charlamos un toque sobre qué me pareció y que sé yo. Y le digo: “bueno, vamos a buscar un taxi”. Y me dice: “Caminemos un rato”. Entonces la miro y le digo: “Pero a vos no te gustaba caminar por Palermo”. “Bueno, dice ella, caminemos igual un rato, por caminar”. Me pareció fantástico. Caminamos un rato y después de caminar un rato, nos tomamos un taxi, y en el taxi ibamos las dos en silencio. Cada cual iba pensando en sus cosas. Entonces ella se da vuelta y me dice: “¿No querés escribir una novela?” Y yo le digo: “No”. Y luego ella me dice: “¿Y por qué no pensás en escribir una novela?”. Yo me quedé callada. Porque yo tengo el impulso para escribir cuentos, aunque para mí novela o cuento significa lo mismo. Igual ella me dijo que la novela es un género que se valora más, se premia más, se edita más, se puede presentar en más concursos. Y le dije: “Mirá, no sabía. ¿Y a mí qué?” Después le digo que yo no podía escribir una novela. Y nos quedamos calladas. Y al rato le digo: “Si yo contará mi vida de puto y de todos los recuerdos y de toda la cuestión, ¿eso sería una novela?” Ah, no, primero le digo: “¿y qué voy a escribir, la novela del puto?” “Y, sí”, me contestó ella. “Si cuento mi vida, mi vida de puto, ¿eso es una novela?” Y ella me dijo: “y, sí, esa es una novela”. “Ah, entonces puede ser”, pensé yo. “Escribila”, me dijo.
ATG: ¿Y la estás escribiendo?
NM: No, bah, en la cabeza la tengo, pero todavía no empecé. No la estoy escribiendo en el papel, pero la tengo en la cabeza dando vueltas. Desde el momento en que María me dijo eso. Porque es hacer un trabajo terapeutico fuerte, trabajar con la memoria emotiva. Comprometerme con aspectos de mi pasado que había borrado. Intentar recuperar muchos recuerdos, recuerdos borrados de mi infancia. Hechos que sabés que existen pero que los habías olvidado.
ATG: Cosas que habías preferido olvidar.
NM: Sí, cosas que fueron borrón y cuenta nueva. Intentar recordar cosas fantásticas, dolorsamente fantásticas. Yo pensé: “si logro juntar todo eso, si logro escribir eso…”
ATG: Obtenerlo…
NM: Sí, si yo logro obtenerlo como lo tengo en mi cerebro, explota. Sería una novela increíble.
¿Qué van a hacer?
ATG y PK: Comprar unas birras
NM: Yo todavía no comí. Compren algo para picar.
ATG: Después vamos a comprar una pizza o llamamos a un chino, no sé.
NM: Pero ahora compren alguna boludez.
JPL: O unas empanadas.
NM: Algo, lo que sea.
ATG: Esperá, sigan que ahora venímos.
JPL: Ojo que todo se está grabando.
NM: Se acuerdan de esa película que dice: “¡Qué pobres! Sólo tenían dos empanadas para comer.
ATG: Ay, lo sé, es de Esperando la Carroza.
NM: Es lo que dice Brandoni.
ATG: Sí, el muy hijo de puta dice eso mientras se está comiendo una empanada. Critica a la familia por ser pobres y se come la empanada.
(…)
NM: ¿Dónde está mi amiga? ¿Qué te hicieron? Ah, mirá que lindo. A vos no te va a interesar.
ATG: ¿Vestidos son?
NM: Son polleras que podés usar como vestidos. Igual, yo pinto, nada más.
ATG: Che, Naty, ¿funciona eso?
NM: A mí me re funcionaba. Lo que pasa es que yo fui dejando todo por el tema ése, que hablando en serio, me enfermó. Cuando todo empezó, re lindo: que el libro, la felicidad y todo eso. Ah, traje un disco que te va a volver archiloco.
ATG: Ahora lo escuchamos. Te quería hacer otra pregunta en relación con las entrevistas. ¿Te ponés antes a pensar qué te van a preguntar? ¿Te ponés rara, nerviosa?
NM: ¡Estás en pedo! ¿En serio me preguntás?
JPL: ¿Podemos hablar de Chiche Gelblung?
NM: ¿De qué?
JPL: ¿Si podemos hablar de Chiche Gelblung? Eso creo que te terminó de catapultar.
NM: Silvina Bullrich tenía su estilo, y yo tengo el mío. ¿Podés poner esa música que quiero escucahar? ¿Qué, decís que no se va a poder grabar? Bueno, escuchamos un poco de música y después grabamos. Claro, vos sos periodismo verdad.
JPL: Sí, como Chiche.
NM: La tenes con Chiche vos, mariquita, eh…
JPL: Hablemos de Chiche.
NM: Como es mariquita, como es Polino, ya quiere saber lo de Chiche.
(Tejada Gómez pone el disco que trajo Naty, un disco con compilados.)
NM: Pone más fuerte. Esto es buenísimo. Es una compilación que hice yo personalmente para… Esta es la orquesta de… Nunca me sale el nombre.
ATG: ¿Billie Holiday?
NM: No. Bueno, no me acuerdo. (A Liefeld) ¿A vos te gusta esta música? ¿Te gusta o te aburre mucho?
JPL: No, me gusta mucho, me recuerda a Woody Allen. Me recuerda a películas que veía cuando era chico.
NM: Mirá lo que es la música esta. Y la contradicción, entre lo lindo que es esta música y la mugre que yo escribi. (A Tejada Gómez) Ponelo más fuerte, marica, es buenísimo.
ATG: ¿Con Chiche qué pasó?
NM: ¿Lo vieron?
ATG: Sí.
NM: Eso.
ATG: ¿Qué pasó? Porque vos no hiciste nada.
NM: Hice algo, si lo explico se entiende.
JPL: ¿Lo podés explicar?
NM: Le paré la mano.
ATG: Pero vos no llegaste con ese perfil.
NM: Yo estaba en el catering con mi maquilladora…
JPL: ¿Ya tenés maquilladora? Vas bien.
NM: Una amiga mía en la que confío. Me había hecho un rodete en la peluquería y dije: “Voy a hablar del libro”. Es divino esto. ¿O te aburre?
JPL: No. Me gusta. Me remite todo el tiempo a las películas de Woody Allen.
NM: Ese platillo… ¿De qué estábamos hablando?
JPL: Del “Episodio Chiche”.
NM: Ah… Es divino, divino. Escuchá la orquesta. ¡Las orquestas son increíbles! (A Mariela, que entra): Mirá con qué música te recibimos.
Mariela: Me encantó. La música, las luces, todo. Hola Naty, soy Mariela.
NM: Nos quedamos sin luz, cortaron toda la zona.
ATG: Zona desbastada.
NM: Zona desbastada. No sé dónde habíamos quedado.
JPL: Estabas con tu maquilladora…
NM: En la mesa del catering. Comiendo como una guanaca.
JPL: ¿En C5 fue eso?
NM: Ni idea. Había una mesa con sándwiches de miga: sándwiches de sorongo, canapés de sorongo, qué se yo. Pero el puto se comía todo. Porque yo sabía que iba a entrar en la nota y que no iba a poder comer una mierda más. Pensé: “Le vomito el queso en la cara.” (Klappenbach se levanta o se mueve) Después éste se va y yo tengo que seguir contando… Este drogón de mierda.
PK: No, no, estoy chequeando que el aparato funcione.
NM: No me digas que tenés micrófonos ocultos.
PK: Noooo.
JPL: No, esto es lo que graba.
NM: Lo que.
JPL: Lo que.
NM: Entonces agarré al asistente y… ¡No hilvano!
JPL: Salías para la entrevista y…
NM: Ah, estábamos sentadas en el catering, morfando, y veíamos a Chiche, cara de sapo, que se portaba asquerosamente con un asistente. Hizo un escándalo de diva y trató muy mal a la gente. Me dio mala vibra. Cuando entro, me dice: “Vos, ¿qué sos?”. ¡Vos qué sos!
PK: ¿En la entrevista o antes?
NM: En la entrevista. ¿Cómo “vos qué sos”? Yo había dicho en la editorial que no quería ir. Me insistieron. Igual, fue muy divertido. Si la viste, hay cosas divertidas. Cuando la vi, me sentí bien.
ATG: Muy divertida. Parecía que estabas tan tranquila como si estuvieras en La Cubana.
NM: Estaba tranquila, sí.
ATG: Con esa capacidad de respuesta inteligente que tenés habitualmente.
NM: Es que aparte se sacó. Cuando me dijo que tenía la voz gruesa le contesté, con voz finita: “¿Qué querés, que venga a tu programa y hable así? Para vos, ¿todos los travestis tienen que tener voz fina? Es como si yo pensara que lo único de periodista que tenés es tratar mal a tus empleados.” Re bizarro. Al chabón se ve que…
ATG: Se le quemó la lamparita.
NM: Porque le decía que maltrataba a los empleados.
ATG: Dijiste algo muy fuerte que nadie dice en televisión: “Me voy a arrepentir de haber venido acá”. La gente, básicamente, está esperando llegar a la televisión.
NM: Me dijo : “¿Sabés qué? A mí me parece que vos sos un travesti arrepentido. Yo le dije: No te preocupes, de lo único que me voy a arrepentir es de haber venido acá.” Y me contesta: “Pero, ¿quién sos, vos? ¿Quién te creés que sos, Wanda Nara?” Y lo miro y le digo: “No quiero ser Wanda Nara. Vine a hablar del libro”. “¿Qué es este libro?” “¿Vos me lo preguntás?”, le contesto. “¿A quién si no?” “Si vos me llamás a tu programa para hablar de mi libro, tenés que estar informado.” “Yo no te llamé para hablar del libro.” Y yo pensaba: vine con el vestido, el collar y el peinado, haciéndome la sofisticada. Le digo: “Sí, me llamaste para hablar del libro.” “No tuve tiempo porque me lo dieron hace dos días. Pero si quiero hablar de literatura, llamo a un escritor.”
JPL: Esa es muy buena.
NM: Y después, el escándalo. Fueron dos o tres días que todos los programas hablaban de eso.
ATG: Recién hablabas de la repercusión del libro, de las lecturas y los lugares donde se escribieron reseñas: Ñ, La Razón, etcétera. Pero además tuviste una repercusión mediática que no buscabas ni por suerte, que ni te la imaginabas pero que apareció. ¿Cómo te sentiste con eso o cuando la gente te hablaba de eso? Porque la gente de tu barrio te debe haber hablado.
NM: Yo ya era un personaje en el barrio. Entonces, de última, es algo buenísimo. Porque la gente está contenta de que Naty se haya peleado con Chiche, ¿entendés? El kioskero te dice: “¡Buenísimo, Naty! ¿Sabés qué? Yo le hubiera roto la cara.” El día que salgo de la entrevista me manda un mensaje una amiga. Ella tiene un novio del barrio, un malandrón terrible que ella recuperó y que es divino, pero que le queda algo. Son brutos, no de apariencia, pero son brutos. Y me manda un mensaje: “Dice que dónde está, que va a ir en la moto y le rompe la cara.” Y era capaz, porque lo conozco. Pero nunca tuve la sensación de saludo al famoso, tipo sobada de huevos. Pero sí: “Eh, Naty, ¡grande! ¡Cómo lo cagaste al viejo!” O: “¡Viejo hijo de puta!” Te pasan cosas increíbles. Bajo del subte en el Alto Palermo. Me encontraba con esta chica, cruzo, la saludo y un pendejo hermoso, abriendo las puertas de los taxis –un chonguito-, me mira, me sonríe y me dice: “¡Eh, Naty Menstrual!”. Es encantador eso porque un pendejo hermoso, chonguito, abriendo la puerta de un taxi… Me quedé helada. Me daban ganas de preguntarle de dónde me conocía. Por ahí de Chiche, por ahí porque es un pendejo puto, qué se yo. Hubo también un chabón con el que no se dio en el momento y que ahora sí.
ATG: Por la repercusión del libro.
NM: Otro chabón que me cogía hace unos años –bueno, fue más inocente esto-, vio la nota de Chiche, me buscó en google y me escribió. Fue notorio, justo en una época en la que estoy asexuada. Bueno, con las que me comí no puedo decir que soy asexuada… Mi libido no pasa por… Tenés una cara de pum para arriba como si no hubieras fumado nada.
PK: Te estoy escuchando.
NM: Tenés una cara de drogón. ¡Un poco de discreción! Porque no creo que sea una nota seria.
ATG: Es una nota seria.
NM: Sí, la revista del mudo, el borracho y el drogón.
PK: No está mal.
NM: ¡Qué revista! ¡Un revistón!
JPL: Entonces, estabas con la historia del chico este que te contactó y…
NM: ¿Y qué?
JPL: No sé.
NM: Y que me cogió porque me había hecho famosa. Me dice: “ahora me re calienta que me cojas porque sos famosa”. ¡Famosa! Ni que fuera Catherine Deneuve. ¡Ni tergopol tenía en la cabeza!
PK: ¿Qué pasó cuando fueron al corte?
NM: Me fui, ¿qué corte? Cuando se iban a la tanda me dijo: “Te molesta todo, con vos no se puede hablar de nada. Si no te gusta te vas.” “¿Vos me vas a echar? Me voy yo, porque me quiero ir.” Corte y me fui a la mierda. Y le dije a los técnicos: “Ustedes no se dejen basurear. Porque uno trabaja pero no hay que dejarse basurear. Y a este viejo hay que hacerlo coger.” Y la asistente me dijo: “Por favor, no sé cómo pedirte perdón, no sé qué decirte.” “Vos lo único que tenés que decir es lo mismo que dijiste cuando llamaste al taxi para que me traiga, así me lleva a mi casa.” Me acuerdo las frases exactas porque salí histérica.
JPL: ¿Él qué dijo cuando volvió?
NM: Boqueó. “Un personaje siniestro”, dijo. Que prefería las mujeres que menstruaban de verdad. No entendió nada.
ATG: Increíble, porque se presenta como un entrevistador fuerte y no puede sostener una charla que se le complica un poco.
NM: Es que él no es un periodista, es un negocio.
JPL: Igual es un periodista que tiene mucha…
NM: Él cobra, querido…. La tele estuvo tres días pasando al puto y a él sin pagar nada. Es promoción para él. Ahora, ¿a vos te parece que si fuera un pelotudo que no le da el cerebro lo estarían pasando por todos los canales de aire, como lo estuvieron pasando?
JPL: Es un tipo que tiene la suficiente capacidad para hacer ese tipo de cosas, es un tipo muy cínico y muy hábil.
NM: A él, de movida, lo descolocó cuando me preguntó por el libro y yo le contesté: “¿Me lo preguntás a mí? ¿Me invitás a hablar de mi libro y no sabés qué es?” Y todas mis respuestas fueron así. El chabón domina y cuando se encuentra con que no domina totalmente el terreno, se caga y exagera. Y no le queda más que el grito de histérica.
ATG: Claro, si no quería generar algo escabroso, hubiera sido mucho más sencillo que hubieran hablado solamente sobre el libro.
NM: O se hubiera divertido. O a lo mejor nos poníamos degenerados divertidos.
PK: El chabón busca la provocación.
NM: Bueno, da igual. Basta de Chiche. Todo el mundo me pregunta por Chiche.
JPL: Ya sos la viuda de Chiche.
PK: Está muy bien si heredás a Chiche.
NM: No entendí.
JPL: Por la plata.
NM: Ah, ¿qué me case con Chiche para heredar? Noooo... es un sapo. Si lo ven en persona, tiene cara de sapo, voz de sapo y actitud de sapo. Después les tengo que leer una novedad. Si quieren…
PK: Sí, completamente.
NM: Esto no se puede publicar porque ya está comprometido.
PK: De hecho, una idea de las entrevistas es que el entrevistado lea algo.
NM: Pero esto no.
PK: Sólo para poner el audio, no el texto.
NM: Bueno, agarro el libro y leo otra cosa.
ATG: Esa es la idea.
NM: No entiendo de qué están hablando.
ATG: Que haya un audio donde vos leés.
NM: Pero que no sea esto que les voy a leer. Agarro un texto del libro. Pero un cuento entero es una exageración.
ATG: No, no, no. Para nada. También puede ser un texto de otro.
(…)
JPL: Estabas contando lo de la novela hace un rato. Como que ahí había…
NM: Y sí. Es fuerte si lo contás.
JPL: ¿Porque hay terceras personas o porque hay cosas tuyas que te tocan?
NM: Las mías las mostraría sin problemas. El tema son los otros. Porque decidís sobre vos pero sobre los otros...
JPL: ¿No sería ficción? Sería un relato, ¿o no?
ATG: Si tus cuentos fueran solamente en primera persona…
NM: Pero no lo son.
ATG: Está bien, pero si lo fueran…
NM: No lo son, no hablemos de lo que no es.
JPL: Pero, ¿no tienen un anclaje en la realidad?
NM: Por supuesto. Me encantó lo de anclaje. ¿En qué curso lo dan? Esta serie de música italiana… ¡Escuchá! (Naty se pone a pinchar su compilación).
PK: Está bueno.
NM: Aparte son estilos totalmente diferentes… Un popurrí. Es buenísimo, tiene (…) Mr. Johnny Montana. “Chi mi chiama? Chi mi chiama?” Naty canta: Nobody, nobody. (...) ¿Tenés problemas con los vecinos?
ATG: Por ahora no.
NM: La música… Escuchá las bases. Es glamour total. Esto es para un vestido largo, divino… (Naty aumenta el volumen, la música se impone). Lo paso porque como no te gusta mucho (…) Éste es más de sport (…) Éste es más brasilero (…) Estela Raval, ¿o no?
JPL: Y Los Cinco Latinos.
NM: Esto es divino. La guitarra es increíble.
PK: El bajo.
NM: ¿El bajo? ¿El punteo de qué es?
PK: De la guitarra. El bajo está atrás.
NM: ¡Ya se va a terminar! ¡Vení, dale!
ATG: Te quiero hacer una pregunta.
NM: Sí, pero bajá el volumen. Se va a pasar el tema, ponelo en pausa. (…) ¿Qué pregunta importante tenés para hacerme? Contame. ¿O es porque la música estaba demasiado alta y tenés problemas con los vecinos?
ATG: No, no.
NM: ¡Nos cortaste el mambo a todos!
ATG: Quería seguir hablando, nada más.
NM: Ahora no quiero seguir hablando. ¿No dijiste que ésta era una reunión de amigos, que íbamos a tomar algo, comer algo? Entonces, escuchá la música que se me cante el ojete y después sigo haciendo la nota. Si no, no hablo nada más. (…) Éste no es el tema que estábamos escuchando. Era uno de bossa nova, ¿no es cierto?
ATG: Era éste. Se terminó el otro.
NM: ¿Puedo subir el volumen?
ATG: Sí, sí, subilo.
NM: No hablo más si jodés, ¿eh? Me encanta porque te dice: “algo distendido, informal”… (…) Bueno, quiero seguir hablando. La nota.
ATG: Se me ocurrió una pregunta y quería hacértela, nada más.
NM: Hacémela.
PK: Hacésela.
NM: No tendrías que haberla hecho de forma tan desubicada, pero bueno: hacémela. Porque te tendría que romper el culo por lo que hiciste.
ATG: Te quería preguntar si sos una persona feliz. Porque tu literatura tiene mucha felicidad, más allá de lo terrible que parece siempre el mundo.
NM: No, no soy una persona feliz ni infeliz. O soy feliz e infeliz. La persona que no es feliz e infeliz no es persona, no es un ser humano. No existe la completud. El ser humano lucha toda su vida por la completud. Entonces, esa búsqueda de completud es lo que hace que sigas vivo.
PK: Pero es cierto que en tus textos hay muchos rayos de sol.
NM: Una cosa es que nos juntemos a hacer una nota y otra cosa es que un drogón…
PK: Vos agarrá tus textos y buscá la palabra ‘sol’.
NM: Te estoy cargando, drogón.
PK: Vas a ver que aparece por lo menos una vez por texto.
NM: Ay, pero no es tan drogón.
ATG: No, estuvo leyendo. Todo el mundo estuvo leyendo.
NM: Y el viento, también. Me di cuenta, solita me di cuenta, ¿eh? (…) Quiero ver qué tema sigue. Porque este disco me sorprende. Amo tanto la poesía como la música.
ATG: En tus textos, vos salís a la calle y todo te impacta.
NM: Y, sí, todo me sorprende. Que vaya al Alto Palermo que no voy en la puta vida, que cruce la calle y que el pendejo ese hermoso, abriendo la puerta del taxi, me diga con una sonrisa en la boca: “¡Naty Menstrual!” Son cosas que te sorprenden. O a mí me pasan cosas que me sorprenden. O tengo una vida rara o sorprendente. Porque parece ser que la gente es más tarada.
ATG: ¿Te sorprenden cuando las ves o cuando las escribís?
NM: Depende de la situación. Algunas en el mismo momento y otras al escribirlas.
ATG: ¿“Pobre infeliz” o “Mamá era mala” parten de esa sorpresa? Pregunto porque son los textos que más me gustaron, que me parecieron más pesados, fuertes.
(Naty pone la música al palo y pasa de tema en tema).
NM: Es buenísimo porque tiene de todo, lo que quieras. “Dooby dooby doo”. Esto es profundidad, esto es poesía.
ATG: Y, sí. La poesía es puro significante.
NM: Ay, “la poesía es puro significante”. ¡Son terribles! ¡Quedan deformados para toda la vida!
ATG: Bueno, la vida deforma a cualquiera.
PK: Es una experiencia deformante.
NM: Pero la literatura no te deja de… Igual que un conocido que tengo que hizo Sociología y habla de la horizontalidad y la verticalidad todo el tiempo.
PK: El cadáver. Es la pasión por el cadáver.
(Naty pone una versión de “La pantera rosa”).
NM: Esta es una obra maestra. Es una reversión, igual. Es increíble. Henry Mancini. (Tararea la melodía).
JPL: ¿Te gustaba La Pantera Rosa?
PK: Lo dice en un texto. El que habla de…
NM: ¿Por qué bajás la música? ¿Tenés a tu vecina que te rompe las pelotas?
ATG: Queremos escucharte.
NM: ¿Estás grabando todavía?
PK: Obvio.
NM: Pero por el color hago referencia. Bueno, ¿les leo el cuento?
JPL: No, charlemos. Leélo después. ¿Te gustaba o no La Pantera Rosa? Ya que está el tema…
NM: Sí, pero eso está porque es un cuento en el que hago comparaciones entre los dibujos infantiles y la mariconada. Se refiere al rosa del que es rosa, no a ser La Pantera Rosa. A ser Penélope Glamour.
PK: La carrera de los autos locos.
NM: A mis hermanos les tenía que decir que yo era Pedro Bello, pero quería ser Penélope Glamour.
PK: ¿Iban juntos Penélope y Pedro?
NM: No, cada uno en su coche. Supuestamente Penélope se tenía que quedar con Pedro Bello. Pero es como la madre de los gemelos de Ricky Martin. Me llamaba la atención porque pensaba cómo hay cosas relacionadas con la formación de tu sexo que te pueden llevar para un lado o para otro y que las generan tus progenitores, pero también cómo hay otras propias a las que nadie te lleva. El otro día pensaba, por ejemplo, que cuando veía las películas de cine argentino con mi abuela, nadie me estaba diciendo “tenés que ser Muiño o la Legrand”. Hay cosas que me salían solas. Fascinaciones. Siempre me llamaron la atención algunas mujeres. Por ejemplo, Marisa Berenson que ustedes no tienen ni idea quién es. O Anjelica Huston, o Graciela Borges.
PK: Pero Graciela Borges nunca fue una femme fatal.
NM: No, no, me refiero a que tiene una actitud…
PK: Una presencia…
NM: Ahora vamos a dejar de grabar porque les quiero leer esto y no lo quiero dejar grabado porque no puedo. Es mi último hijo y quiero presentarlo.
ATG: Cortemos acá.
NM: No tengo luz.
JPL: Bajemos un poco la música.
NM: Apagá.
(Naty lee el cuento)
CANASTA FAMILIAR
Éramos tan putas que no conocíamos límites, transitando salvajemente nuestros primeros tiempos de travestismo, donde nos vestíamos adentro del boliche y nos sentíamos reinas, locas desatadas dueñas de todas las pijas del universo. Esclavas de nuestros ninfómanos deseos, danzando sin control en danzas rituales de apareamiento. Nos cubríamos los cuerpos con trapitos ínfimos, dejando ver las tangas cometrapo clavadas en nuestros culos caníbales, desesperados por carne y vena latiendo calientes presas del desenfreno.
Éramos vampiras chupamachos, pero ni el ajo ni las cruces nos echaban para atrás. Sanguijuelas succionadoras de rápidos orgasmos de chongos traumados contenidos que se entregaban enloquecidos a un par de tetas y un pedazo.
Una vez vestidas como eróticas mascaritas carnavalescas, estábamos un rato en el boliche variándonos como reinas del mejor corso, y como éramos más conocidas que la ruda macho entrábamos y salíamos las veces que queríamos a florearnos a la esquina de Viamonte y Uriburu, esquina de puterío descontrolado, una suculenta ensalada de semen y polvos descartables de garage, condimentada en exceso con grandes cucharadas de aceite industrial.
Fellini y Almodóvar no habían visto casi nada. Salvaje zoológico de bestias húmedas de calenturas desesperadas, deseos de amores eternos y más “SOS SÓLO UN HUECO” que danzas de dulces caricias y tibios besos.
Nada importaba, sólo la minifalda, los tacos, las medias de red, el maquillaje y la tanga voraz (insaciable, por supuesto). Eran nuestras armas químicas para enredar hormonalmente a los machitos cometravas, que salían a la calle de cacería con la pija dura por la magia caliente de su propio morbo.
¿Y qué importaba el amor? ¿O importaba demasiado? Tal vez lo más fácil era negarlo y revolcarse en revueltos revoltijos de carnes calientes de tantos NN, con quienes intercambiábamos por un rato fantasías al ritmo de un bailongo de movimientos pélvicos coronados por eyaculaciones casi precoces. No era amor, eso seguro, pero de todos modos era algo, y ese algo nos salvaba muchas veces de la insistente soledad que andaba siempre rondando.
No solo éramos bien putas, éramos águilas maquilladas hasta el hartazgo, con los ojos redondos y abiertos como platos, como jugosos huevos fritos sin pestañear observando la presa, detectando los pichones hambrientos de carne de chancho. Éramos buitres, y la supervivencia mandaba… putas darwinianas: EL MUNDO ES DEL MÁS APTO, y nosotras no éramos precisamente aptas para todo público, éramos más bien extras de cine condicionado.
Esquina color de rosa , ebullición de maricones y exceso de freakerío urbano. Noche de viernes, con una luna hirviendo colgando del cielo. Me clavé la tanga un poco más adentro, rozando la médula. ACTITUD. Lengua resbalosa resbalando, sobre los labios calientes ansiosos de un sabroso bucal adolescente. CULO QUE PIDE-QUE CLAMA-QUE RUEGA. La plantita voraz de la tiendita del horror dispuesta a todo. |