Divisé a uno de los gemelos (poronga viciosa y conocida). Vivían a la vuelta del boliche, en un altillo arriba de un local carnicería-verdulería donde dormían de noche y laburaban de día. Me atajó en la esquina, me comió la boca y directo y caliente con la carpa armada para cuatro como para un campamento de aplicados boy scouts, me metió la mano en el orto.

–¿Vamos?... ¿tenés una amiga para mi hermano?

Amigas en esos casos había siempre al alcance de la mano. Llamé a Hanna, rubia, de nariz aguileña, voz de pito desafinado, mentón con prognatismo, algún que otro dientito perdido por la vida, ojos grandes y claros verde océano salidos hacia fuera como dos grandes huevos (como si no hubieran vuelto a su lugar después de la primera vez que se la pusieron), flaca escuálida y culo para adentro. Pero enredadora, simpática, envolvente como una boa constrictor y con un levante increíblemente maravilloso, que demostraba una vez más que hay argucias que superan con creces la belleza.

Nos fuimos al penthouse de los gemelos los cuatro, el parecido entre los dos era impresionante, jamás hubiera podido ser capaz de notar alguna diferencia, aun así, la elección estaba hecha y supongo que sería pura vibra nada más, simplemente eso.

Llegamos al mísero reducto y nos separamos en parejas, cada una de nosotras libaría hasta la última gota de néctar de su caliente macho cual coloridos colibríes aleteando enloquecidos flotando en el aire.

Hanna quedó abajo en un cuartito y yo arriba en una catrera desvencijada al lado de una ventana. HERMOSOS LOS MACHOS MOROCHOS. Altos, delgados, torneados, fibrosos, con esos cuerpos cincelados por el duro trabajo de subir y bajar cajones y medias reses, no como esos otros cuerpos esculpidos en gimnasios mariconamente por metromaracas sexuales, faltos de casi todo si le pinchás los músculos. Estos no, éstos eran chongazos de barrio, bosteros con olor a bola y la pija siempre al palo, machazos dispuestos a llenar sea cuando sea cualquier agujero que se encuentre al alcance de sus manos. A esa especie me entregaba yo, a esa carne verdadera, a esas manos con callosidades, a ese hablar ronco básico y directo sin vueltas, alejados de los histéricos after office sin huevos.

Yo ya estaba caliente como una chiva atada sola en el monte hacía dos meses. Nos sacamos la ropa, temblé con los primeros roces, me recorrió el cuerpo un latigazo eléctrico, nos enredamos en ricos y salivosos besos, me corrió la tanga, me metió la mano en el culo, me mordió la nuca hasta tatuarme, me dio vuelta, y mientras me recorría con su saliva y sus dedos me la metió como hacía tiempo no lo hacía nadie. Los grititos de Hanna que llegaban desde abajo no lograban hacerme perder ningún detalle de semejantes embates de aquel semental caliente que me estaba cabalgando sin montura y sin respeto. Me estaba derritiendo entre las sábanas como un helado de crema. En plena carrera hacia el orgasmo ansiado, babeándome vergonzosamente y presa de suaves espasmos, percibí que el ritmo de mi jinete bajaba la velocidad violentamente, cayendo rendido sobre mis espaldas resbalando en mis sudores frescos, mientras su miembro se me dormía dentro como un bebé, después de ser amamantado y haber quedado satisfecho.

Mi cara se transformó como siempre se transforma cuando no soy debidamente acompañada a las entradas del paraíso del orgasmo. Del rostro encantador de Grace Kelly o el erotismo arrollador de Sophia Loren pasé a la voracidad de Bela Lugosi. Quería morderle la yugular y que se desangre, MALDITO HIJO DE PUTA DESCONSIDERADO.

–Bueno, nena… no pude aguantar… me calentás demasiado.

¡Siempre una… siempre una… ELLOS NINGUNA!

–¡¿Por qué no te vas a la PUTA QUE TE PARIÓ, HERMANO?!

Me vestí desesperada con ganas de llorar lágrimas de espanto, eran situaciones que me superaban, que nunca lograba manejar y me angustiaban demasiado.

Me vestí como Superman en la cabina telefónica, lo miré con asco (no le pegué, mirá, porque Dios que no existe y es grande). Bajé como una tromba y de puta egoísta pretendía que mi amiga se aliara y nos fuéramos ofendidas… ella estaba en una situación muy diferente que la mía, como para quedarse a disfrutar, enredada en una cabalgata con su propio jinete que indudablemente tenía mucho mejor handicap que el mío.

–Vamos, Hanna –dije haciéndome la reina que abdicaba y dejaba su trono vacío.

–No, nena… yo me quedo un rato más.

Bajé de ese mugroso altillo histérica perdida, con el culo desolado y el corazón apretado de bronca y de odio desmedido, y ahí, al bajar las escaleras, mis ojos de buitre herido como si le hubieran quitado su más preciada presa vieron claramente la venganza con ‘V’ de verga y nada me iba a detener en mi perverso cometido.

Miré la verdulería y pensé que estábamos viviendo épocas de correr conejas que nunca se alcanzaban. Había de todo, lo miré al chongo y sentencié:

–Mejor no digas nada vos…

Agarré todas las bolsas que pude y las cargué con lo que tenía a mano: choclos (que me encantan), cebollas, tomates, lechuga, huevos, papas, batatas, bananas, naranjas… él me miraba pasmado:

–¡Nooo… parááá parááá!

Me di vuelta, lo miré con odio y vi la heladera plateada y brillante donde guardaban la carne, abrí la puerta y él gritó al instante:

–¡No… no… la carne nooo!

–¿La carne nooo? ¡La carne no! ¡Ja...! ¡Me hubieras dado la carne que vine a buscar como es debido y era más fácil!

Intentó detenerme pero yo estaba loca y caliente, dos cosas que combinadas, eran una fórmula fatal que me transformaba en algo inmanejable cercano a un asesino serial.

Cargué más bolsas con cachos de carne que no sabía ni que carajo eran, pero su cara de amargado atado de pies y manos por evitar un escándalo me daba a entender que algo bueno me estaba llevando. Se agarró la cabeza:

–¡Los lomos nooo, por favor, los lomos nooo!

Se sentó en un banquito con la cabeza gacha y me miró salir del local sin poner impedimento alguno. Salí a la calle como si fuera una señora gorda de clase media saliendo del Coto, después de gastar el aguinaldo odiosa por la indiscriminada suba de la canasta familiar de fin de año. Caminé unas cuadritas cargada de bolsas como un ekeko sin habano respirando el airecito de la madrugada, me fuí a la parada del colectivo que quedaba justo enfrente de la morgue judicial, y de repente como por una ráfaga de madrugada, se me evaporó aquel odioso mal humor que me había invadido hacía apenas un rato. Pensé en aquellos que ya no podían hacer nada, ni sufrir, ni estar contentos… o quizás si, quien lo sabe, nunca volvieron a contarnos. Pero por las dudas yo: VIVITA Y CULEANDO.

Sonreí, me acordé de aquel novelesco saqueo y pensé en cuantos días iba a comer rico y más que baratito. PANZA LLENA… CORAZÓN NO TAN CONTENTO. Todo en la vida no se podía tener, y mientras le hacía señas al colectivo, me sonó en la cabeza una canción de Andrés Calamaro…

¿SENTISTE ALGUNA VEZ LO QUE ES TENER EL CORAZÓN ROTO?

LA MONEDA CAYÓ POR EL LADO DE LA SOLEDAD… OTRA VEZ…

 

ATG: Me gustó.
(Aplausos).
NM: No es obligatorio. No tenés que decir “a mí me gustó”.
ATG: A mí me gusta lo que escribís todo el tiempo.
NM: ¿Qué?
ATG: A mí me gusta lo que escribís todo el tiempo.
NM: Ah, “a mí me gusta lo que escribe el tipo”, entendí. Te iba a matar. (A Liefeld) ¿Qué te gustó y qué no?
PK: No le gustó el final. Le cae mal Calamaro.
NM: ¿No te gusta Calamaro? Pero, ¿entendés lo que quise decir?
JPL: Sí. Me encantó hasta el final.
PK: A mí tampoco me gustó el final.
NM: ¿Hablan específicamente de la frase de Calamaro o de todo el final?
JPL: No, a mí no me gustó el remate.
PK: Lo de la verdulería está buenísimo.
NM: ¿Qué remate? No entiendo. “¡El final, el final!” ¿Qué es el final? ¿La letra de la canción o el final del cuento?
JPL: Desde que va a tomar el colectivo.
NM: Pero era en frente de la Morgue Judicial. ¿Se puso tierno?
JPL: No sé. Ahí cambia. Hasta ahí me encanta…
NM: Se pone sentimentaloide.
JPL: Sí…
NM: ¡Explíquenme! Así lo cambio.
JPL: No, no sé, te digo la impresión que me da a mí.
NM: Por eso, me puede servir porque es un cuento nuevo.
PK: Tiene un ritmo increíble.
NM: O sea, tal vez piensan que tendría que haberle dado un giro al final, con la humorada y la bizarría de los demás.
PK: No, sin remate.
ATG: El remate no.
NM: El remate es la canción. La puedo sacar y se soluciona fácil.
PK: Para mí no va.
NM: Si es sólo eso…
JPL: Claro, porque queda demasiado…
NM: Estereotipado.
JPL: Sí. Ojo, si es muy adrede puede funcionar. Pero no es necesario para este relato.
NM: Está bien. Después de esa bestialidad, esa cosa directa, queda…
PK: La parte de la verdulería es buenísima. Eso solamente garpa.
NM: Está bien. ¿Qué hora es? ¿Delivery de qué tenés? ¿De chorizo? ¿De un chino?
ATG: De chino, sí. ¿Querés pedir a un chino?
NM: Yo, ustedes no sé.
ATG: Dale.
NM: Pero no exageremos, porque sirven tanto los chinos, no sé cómo hacen para conseguir la verdura tan barata. (…) Me encantó leer lo de Baigorria.
JPL: ¿Lo conocés?
NM: Me encantó porque fue el único con el que sentí… era… no que yo lo hubiera escrito, pero es la Ñ de Clarín y el chabón habla de pija, culo, ojete. Habla de todo eso.
JPL: ¿Está prendido?
NM: ¿Está prendido?
PK: Sí.
NM: Es el único que se anima a instalarse y a embarrarse. Fue el único que se animó a embarrarse de la misma manera que me embarro cuando escribo un relato de esos que a la gente a veces le parecen tan mórbidos. No sé qué nivel de gente opina o qué dejan escribir en Ñ, pero “pija”, “culo”, la misma mierda que se lee en el libro… Vos leés Baigorria… Para mí –haciéndome la fanfarrona, ¡guau!- de todas las críticas que leí, la de Baigorria es la única que está con el barro hasta el ojete, escribiendo la crónica. Lo que no sé es cuánto barro entrara en el culo de Baigorria. ¡Te mando un beso, Baigorria! ¡Un beso en el barro! ¡Perdón, en el culo!
ATG: Que es parte del barro.
NM: El barro se le quedó en el centro del culo.
ATG: ¿Qué querés, Naty?
NM: ¿Qué queremos? ¿Son exagerados?
PK: Pidamos unos arroces y unas empanaditas.     
NM: Vos acá no mandás, ¿eh?
PK: Viví tres años acá, nena.
NM: Ya no vivís.
ATG: ¿Cómo que no? Está vivo. Podemos pedir dos Chaw-fan.
PK: Dale. Y empanaditas.
NM: ¿Te digo una cosa?
ATG: Pidamos dos y pidamos empanaditas.
PK: Dale.
NM: (Leyendo el menú) ¿Por qué alguien lo llama “combinados”? Arroz es, ¿no?
JPL: Sí, es arroz con pollo, cerdo…
NM: Ya sé. ¿Te gusta? Éste nunca lo probé: Arroz blanco con salsa.
PK: Por mí, pidamos lo que quieran. Me da exactamente igual. Pero comamos algo.
NM: Sorongo de perro. Quiero probar lo que nunca probé: arroz blanco con salsa.
ATG: ¿Con qué querés? Porque puede ser con verdura, pollo…
NM: Dice: “arroz blanco con salsa y pollo, carne, cerdo o mixto”.
ATG: Pidamos uno mixto.
NM: Un 75.
JPL: ¿Cómo 75?
NM: El número. Anótenlo. Y otro arroz con algo.
ATG: Y un Chau-fan.
PK: Pedí salsa agridulce.
NM: ¿Un Chau-fan de vegetales con champiñones, carne, pollo o cerdo?
JPL: Hay que ver si tienen. Con cerdo.
NM: Es el 45. 45 y 75.
ATG: Y unas empanaditas.
NM: Un 1, un 45 y un 75.
JPL: Andá llamando, porque va a cerrar.
NM: 49416403. ¿Cuál es el que dijimos, Juan Pablo?
JPL: Chau-fan con cerdo, el que no habías pedido nunca…
ATG: (Por teléfono) Hola, te pido un Chau-fan con cerdo…
NM: Que es el 35. Y un 75. Y los arrolladitos: 1.
ATG: Y arrolladitos traéme cuatro. Es el 1. Y salsa agridulce, soja y picante. ¿Tenés cerveza?
NM: La vamos a comprar. ¡Te rompen el culo! Nene… ¡No!
ATG: Te doy el envase, sí. ¿Dale? La dirección: Sarandí 1358 1D, D de “dedo”. Listo, chau chau.
(Naty sube la música y sigue pinchando el disco.)
ATG: ¿Te puedo hacer una pregunta más?
(Naty aumenta el volumen todavía más.)
(…)


NM: (A Mariela que vuelve a entrar) No me hables así, entre tres hombres, porque despertás pasión. ¡Sos calientapija, eh!
Mariela: Me dijo Andrés que sos actriz.
NM: No, te juro. Me están buscando pero quiero plata. Estoy vieja y harta de trabajar gratis. Escuchá esta canción. (…) Enseñale lo que es coger. Ésta tiene una cara más de desabrida. Comentario de vieja hija de puta, ¿viste? “¡Ésta ya la probó, se nota, porque le está cambiando el cuerpo! Yo la veo.”
(Sigue la música.) ¡Ojo en la calle, nena, que están cogiendo gente! (…) Termina esta canción y seguimos. (…) Perdón, muchachos. Déjense de pelotudear, tanta mierda que estudiaron en la facultad… ¿Quedó cerveza?
PK: Queda cerveza, sí.
NM: ¿Me servís, por favor? Si sos tan amable. Vamos a hacer una cosa que en general los tipos tan asquerosos como ustedes no hacen: vamos a vaciar un poco la mesa de mugre, de cigarrillos, palitos y papas sobrantes.
PK: ¿Te molesta la mugre?
NM: Una de las cosas que heredé de… ¡No! Soy re mugrienta. Me tapa la mugre, convivo con cucarachas, con mierda. Pero los ceniceros llenos… ¡Vacíos! Porque como soy fumadora, odio apagar un cigarro encima de otro que se vuelve a encender.
JPL: Ése es tu límite. No es tan importante lavarlo sino tenerlo despejado.
NM: Siempre tan terminante. “¿Ése es tu límite?” Es el hijo de James Bailey. Eso es lo peor, que no lo sabemos. Pero se está gestando.
JPL: ¿Quién es?
NM: El periodista.
JPL: Ah, no. Vos sos una hija de puta.
NM: ¿No es James?
JPL: No, es peruano.
NM: ¡Es Jaime! Pensaba que era norteamericano.
PK: No, vive en Miami pero es peruano.
ATG: Con ése también te van a relacionar.
JPL: Vos…
NM: ¡Hablá! ¡Me tenés harta cuando te censurás todo el tiempo! Si vos no decís lo que ibas a decir, yo no hablo nunca más. Tenés que decir eso para que se siga hablando.
ATG: Estás comprometido.

JPL: No importa.
NM: ¡Inventá algo! ¡Se va a acabar! ¡Inventá algo! ¿Qué ibas a decir, mi amor? ¿Que me van a comparar con James, Jimmy, como sea? Qué se yo, bueno. ¿Así que voy a ser la Jaime Bayly trabuca, decís?
JPL: No, él dijo.
ATG: No, yo dije que te podían comparar también con esa literatura.
NM: ¿Estás grabando? ¿Cuánto graba esa mierda?
PK: No sabemos.
NM: Vos lo prendiste y dijiste: “Hasta que me muera…”
ATG: Lo que vos hacés –que no te gusta que se llame literatura-…
NM: No, no, no. Me enorgullece. (…) Me gustaría que sea así siempre. Y me gusta porque pasa: gente que ha comprado el libro y que se ha acercado, gente que no es ni trans, ni puto, ni nada, y que entendió que son historias sensoriales, energéticas y que es lo que te puede pasar a vos o a mí. Es existencial, el travesti es un adorno. Que gana, que hace vender más el libro, lo que quieras. O no. Podría haber pasado que no. Pero me encanta que cuando la gente lee el libro diga que es ágil. Porque como a mí no me gusta leer, odio las cosas densas. Todo el mundo me dice: “compré el libro, lo empecé a leer y a la noche quería volver a mi casa a seguir leyéndolo y lo terminé”. ¡Es fantástico que te digan eso! ¡Es fantástico que se venda un libro! ¡Es fantástico que alguien tenga un interés en leer un libro! ¡Es increíble! ¡Es buenísimo! Porque yo no leo nada, ni la Filcar, te juro. Entonces, me admira que la gente pague por mi libro. He comprado libros, me encantan (soy más hueca: me encantan los libros de modas, de fotografía…).
PK: ¿A dónde vas a mirar libros?
NM: No voy a mirar libros. ¿Qué son los libros? Miré libros cuando iba a Eterna Cadencia. ¿Qué iba a hacer?
PK: ¿Te los regalaban?
NM: Sí, seguro. Un libro de Taschen que yo quería de $270 me lo regalaban…
JPL: ¿Cuál? ¿El de la moda? Yo trabajo en una librería, por eso.
NM: Ah, claro. Salió uno chiquito de la historia de la moda desde principio de siglo XX hasta ahora. Sale $200. ¿Lo conocés?
JPL: Sí, esos cuadraditos de Taschen que ahora están más baratos. Ah, el que vos decís es uno de dos tomos que vienen en una caja rosa. Vale $280, una cosa así.
NM: Como objeto es hermoso. En sí, el libro que me encanta y que sale $230 es un libro de fotografías de la última sesión de Marilyn Monroe.
ATG: Que está tachada con naranja.
NM: Esa sesión. Pero no está en la tapa esa. La tapa es ella de espaldas, creo. Permiso. (Naty se saca los zapatos.)
ATG: Me gustan esos zapatos.
NM: Lo que tienen de bueno es que no son iguales.
PK: Son realmente de diseño.
JPL: ¿Los sacaste de un canje o algo así?
NM: Hay gente que maneja dinero. No todo el mundo canjea, no todo el mundo comercia.
JPL: Nunca te prometimos un jardín de rosas.
(…)
PK: ¿De quién estás hablando?
NM: De ustedes. Apaguen eso cuando no funciona.
PK: No, éste está grabando.
NM: Me refiero a por qué no lo apagan un rato así no gastan energía.
PK: Es un documento.
NM: Yo no entiendo nada. ¿Es un televisor eso? ¡Poné Susana, boludo!
PK: (A Liefeld y Tejada Gómez) Después usamos éste, qué se yo.
NM: Odio desgrabar.
PK: Es un trabajo miserable.
JPL: ¿Qué entrevistas hiciste?
NM: ¿Qué te importa? Hice una nota a Fernando Peña y la desgrabé, hice una nota sobre arte y la desgrabé. Soy periodista profesional, querido.
JPL: Es verdad, vos sos locutora. 
NM: Locutora nacional de radio y televisión.
JPL: Hiciste radio vos.
NM: Como tipo.
JPL: ¿De locutor?
NM: “Locutor nacional de radio y televisión”. Ahhhh. No, como productor.
(Naty ordena la mesa.) El puto ordenado. (…) ¿Está mi libro en tu librería?
JPL: Está.
NM: ¿En serio?
JPL: El otro día se lo vendí a una chica.
NM: ¡Pero no me contás esas cosas, estúpido!
JPL: El problema es que la chica lo tuvo que devolver porque era para el hermano y al hermano no le gustó.
NM: ¿Y por qué se le ocurrió comprarlo?
JPL: Porque a la gente le gusta regalar libros. Y si no leés, insisten más. Van un montón a comprar libros para regalar para gente que no lee. “Porque es lindo leer, es importante”.
NM: ¿Qué librería?
JPL: No puedo decirlo, sino después hay que borrar.
NM: ¿Chiquita o grande?
JPL: Grande, una cadena.
NM: ¿Cuál? ¿Yenny?
JPL: No, la competencia.
NM: No sé cuál es la competencia. ¿Zival’s?
JPL: No, no importa. Una librería.
NM: ¡Dale, tarado! ¿Me podés contestar?
JPL: Librería Santa Fé. En el Alto Palermo.
NM: Ah. Yo leí en algún lado que era uno de los diez libros más vendidos.
PK: Hay que buscar en Internet.
JPL: En general llaman a las librerías y hacen encuestas.
PK: En un año no das más entrevistas.
NM: ¿Por qué?
PK: Porque es así. En un año te ortibás.
NM: Y encima quedo ciega.
JPL: Tenés que cuidar la imagen.
NM: Me quiero poner las tetas, 130.
JPL: ¿Leíste el libro de Alejandro López?
NM: Alejandro López, la verdad… (A Tejada Gómez que entra con la comida) Estás cagando raro. Está en señora de la casa.
JPL: ¿Por qué?
NM: Porque está enojado.
JPL: ¿Con vos?
NM: No, con un chino que quiso propasarse.
JPL: No entiendo de qué estás hablando.
NM: Un chino quiso tocarle la pija. ¿Y los condimentos? ¿Esto se puede sacar? Bajemos los vasos. Esto no.
PK: Ahí está, una cena como la gente.
JPL: Porque él está escribiendo una trilogía sobre una travesti.
ATG: ¿Quién, López?
NM: Pará, ¿eso es picante? ¿Soja?
ATG: Acá.
NM: No, esa es agridulce. ¿No hay otra más?
ATG: Dos trajo.
PK: Ésta es picante.
NM: ¿Te gusta el picante?
JPL: Un poquito.
NM: Bueno, entonces ponele poco.
PK: Esto es lo máximo.
ATG: El picante está bueno. ¿Te gusta a vos, Naty?
NM: Me encanta el picante, pero no me gusta cuando me satura.
JPL: ¿Te gusta López?
NM: No leí nada, para ser sincera.
PK: ¿Pablo Pérez te gusta?
NM: Pablo Pérez me abrió la cabeza por causalidad, en un momento en que tenía una crisis con qué era una novela. Cuando empiezo con todo esto de María Moreno, un amigo me pasa lo de Pablo y uno de un cubano, Antes que anochezca.
ATG: Reinaldo Arenas.
NM: Mi concepto de la novela era Corín Tellado: hay conflicto, introducción, nudo y desenlace. Entonces me empezaron a pasar novelas modernas que no tenían ese concepto, como para facilitarme a mí…


PK: ¿Dónde te pasaron eso? ¿En el taller de Pablo Pérez?
NM: No, a raíz de lo que me dijo María Moreno y mis amigos.
PK: La pregunta era si te gustaba Pablo Pérez o no te gustaba. Y vos empezaste a hablar de esto.
NM: Porque uno de los libros que me dieron fue uno de Pablo Pérez para que cambie el concepto de novela.
ATG: ¿Cuál? ¿El mendigo chupapijas o Un año sin amor?
NM: Fue una novela que me pareció fantástica. Porque a veces la gente espera que vos digas… (A Tejada Gómez) ¿Tenés hipo?
ATG: Sí.
NM: ¿Y no te molesta?
ATG: Sí, pero hay cosas que me molestan mucho más.
NM: ¿Cómo qué?
ATG: Estar vivo, básicamente. No todo el tiempo, pero bueno.
NM: ¿No estar vivo?
ATG: Estar vivo.
NM: Qué lindo escuchar a alguien tan positivo. Porque si venís mal, te vas re bien.
JPL: A veces funciona. El pibe está tan hecho mierda que vos te sentís bien.
NM: El mendigo chupapijas me generó, primero, afinidad -es vertiginoso, para mí-. Parece que no hay continuidad, pero la hay. Quizás no hay una historia fija, pero sí hay una actitud y una búsqueda, ¿no?
PK: ¿El diario lo leíste? ¿Cómo se llama?
ATG: Un año sin amor. Es sobre un chico gay que va a los cines. Tiene SIDA. Y además está en la movida leather. Trata de sobrevivir a partir de la escritura, lo único que lo sostiene en la vida es la escritura del diario.
NM: No vive de eso.
PK: No, da clases de francés.
ATG: Se lleva muy mal con la familia. Se pelea con todo el mundo. Quiere ser como un monstruo.
NM: Qué rico, ¿no? (A Klappenbach) Escuchame una cosa: el plato no se mastica. ¿Sabés lo que vale una prótesis?
ATG: ¿Cuánto sale una prótesis? Una pregunta: para hacerte los pechos, ponele, ¿te cobran lo mismo siendo travesti que siendo mujer?
NM: Qué pregunta pelotuda. Para operarte de vesícula, ¿te cobran más por ser tipo?
JPL: Esto en la televisión son cuarenta puntos de raiting, ¿se dan cuenta? Estamos perdiendo plata.
ATG: Ellos me cargan porque yo hago las preguntas pelotudas.
PK: No dijo que no.
NM: Quizás sea así. ¡Era re poco, chinos de mierda!
ATG: No, hay más.
PK: ¿Hay más?
NM: Mirá el fumón: “¿Hay más?” Fue como dijiste, ¿no?
JPL: ¿Qué cosa?
NM: La nota, que íbamos a pasarlo amenamente.
PK: ¿Te lo cruzás a Ricagno por San Telmo?
NM: Lo quiero ver. Lo llamé por teléfono, le mandé mails.
JPL: ¿No contesta?
NM: Nada. ¿Ustedes son los de la nota a Ricagno que habla de mí?
PK: Le hicimos una nota a Ricagno, sí.
NM: ¿que habló de mí?
PK: Sí, habló de vos.
NM: Una de las cosas que dijo fue que yo era más política de lo que creía.
ATG: Y sí, sos un poco más política de lo que creés. Porque podrías haber ido a la última marcha del orgullo gay.
NM: Fui.
ATG: Pero no estuviste en el camión de Soy.
NM: No necesito. Yo estaba sola vendiendo remeras con un cartel que decía “Chupada de culo gratis”.
JPL: ¿Qué es Soy?
PK: Los de Página 12.
JPL: ¿El Teje qué onda? ¿Cuántos números salieron?
NM: A fin de año hicimos el aniversario. Salen tres números por año más o menos. Esto se llama comamos como guanacas.
PK: Pica, ¿eh?
NM: Pica. Ahora se te va para la pinga, lo agarrás a este en el sillón y le metés los pelos del culo para adentro. No tenía un pelo en el cuerpo el personal trainer. Nada, pero natural. ¡Qué rico! Fue una buena idea. ¿Cuánto gastaste?
ATG: Nosotros pagamos.
PK: Venís a la entrevista, te tenemos que pagar la comida.
ATG: Es lo mínimo.
NM: Pero van a decir: “esta muerta de hambre”.
ATG: Es un gesto.
PK: Es parte de la entrevista.
NM: ¿Tenés el delivery de Freddo? (A Klappenbach) Chupá el plato, dale, me encantaría verlo. Hay más, boludo. Por lo menos cuando estoy con gente, aprovecho y como. Estuve dos semanas sin comer y me internaron.
ATG: ¿Tantos nervios te agarraron por la publicación?
NM: Yo tomaba Alplax antes de nada. O sea que cualquier cosa… Tenía ataques de pánico. A mí cuando me invitaron a la obra de Fernando Peña, estuve diez minutos y tuve que salir corriendo. Pálida total, lo único que me salvaba era acostarme en mi cama. Había días que me levantaba, tenía que hacer cosas y salía a la calle, hacía una cuadra y tenía que volver a acostarme en mi cama. Hay veces que estoy mareada, molesta y me acuesto en la cama. Entonces imagináte que si ya es algo…
ATG: ¿No pensaste en consultar a alguien?
NM: Hago terapia todos los lunes.
ATG: No, porque si te agarran ataques de pánico podés tomar una pastilla, algo.
NM: Y sí, obvio, estoy medicada.
JPL: ¿Para los ataques de pánico?
NM: Para bajar los niveles de ansiedad.
PK: Y, dejá un par si podés. Nunca se sabe.
NM: Mirá, me quedó el vaso sucio. ¡Qué gente de mierda!
ATG: Vení, vení, dame…
PK: El vaso es así, está esmaltado…
NM: ¡Digo que la cerveza está caliente!
ATG, PK y JPL: ¡Aaaaaaaaaaaaah…!
NM: Qué rico el cerdo.
PK: Sí, y los camarones. ¿Camarones es lo chiquito?
JPL: No, ni en pedo.
PK: Ese cosito chiquito, redondo, ¿cómo se llama? ¿Mejillones?
JPL: Ah, sí, ése está bueno, pero el camarón es carísimo, no te van a poner ni locos.
PK: ¿Sabes qué es muy barato? Los calamares. Los calamares son muy baratos y rinden a lo loco.
NM: Y las aletas, las aletas de calamar son más baratas todavía. Y con arroz garpan…
ATG: ¿La gente te pregunta mucho si tus textos son autobiográficos?
NM: Todo el mundo.
ATG: ¿Y qué te pasa con eso? ¿Cómo reaccionás?
NM: Me fijo si el semáforo está en rojo o en verde. Si está en rojo, quedo vestida, y ahí son autobiográficos; y si me desnudo porque está en verde, son ficcionales.
PK: Esto es como Mirtha Legrand.
NM: Me parece ridículo que me pregunten si son autobiográficos, porque tendría que haber tenido dieciocho vidas, dieciocho madres y veinticinco padres. Porque mato a una madre en una, en otra no sé qué…
JPL: ¿Te preguntan si son reales o no?
NM: Esas cosas no las respondo –se me caen los arroces de la boca-.
JPL: Bueno, pero no es tan fácil.
NM: Esa pregunta no la pienso responder, Martínez, y no me insista porque usted viene desde la semana pasada con el tema. ¿Ok? La profesora de Historia, acá, soy yo. Y me olvidé lo que estoy diciendo porque usted siempre quiere arruinarme la vida.
PK: Martínez.
NM: No me importa un sorete lo que piense. Depende de la inteligencia del otro. A mí ni se me ocurriría leer este libro y preguntarle a la autora –ay, la autora- si es autobiográfico. ¿Me entendés lo que quiero decir? Que preguntes: “Che, ¿ahí mechaste alguna cosita de tu vida?” O: “¿Es totalmente ficción?” ¿Entendés la diferencia? Porque ahí vos decís: “bueno, mirá qué inteligente cómo me lo preguntó”. “Sí, justamente lo que estás diciendo, es así”. Pero: “¿Es autobiográfico? ¿Dejaste a un tipo desangrándose? ¿Tu mamá te mató y te dejó pudrirte en la cama?” ¿Es autobiográfico? Esa pregunta es de mogólico. Analizálo profundo. ¿Entendés? Tus problemas vienen de eso. 
ATG: Muy bueno.
JPL: Che, ¿a Palahniuk no lo leíste nunca?
NM: (Pone un tema en el equipo). ¿Te acordás de esta canción?
PK: No, ¿de dónde es?
NM: Es una canción muy famosa para la gente de alto nivel como nosotros, pero en provincia no se escuchó, creo. Dale, qué más mierda querés. ¡Contesta!
ATG: En varios textos hablás del boliche de Viamonte…
NM: Angels.
ATG: Ése, Angels, ¿qué tan bueno era?
NM: ¿Qué tan bueno era? Era genial.
ATG: Me dijeron que era un boliche de tres pisos, ¿no?
NM: Nooo. Para mi gusto hay cosas que son buenas. Por ejemplo: buena puede ser Sofía Loren o buena puede ser para mí Divine.
ATG: ¿Quién es Divine?
NM: Bueno, buscá en Internet. Es una gorda. Es un puto gordo, que es lo único que era en un pueblo de mierda, y en ese pueblo de mierda donde él vivía una vida penosa, porque era un puto ridículo y gordo, se encuentra con un puto exótico, exótico tipo Dalí, que andaba por el pueblo, ¿me entendés? Se hacen amigos y el puto Dalí, que es un flash, que es el director… ¿Waters es?
ATG: Ah, John Waters.
NM: Lo descubre y lo termina haciendo estrella al puto gordo. ¿No vieron Pink Flamingo?
ATG: No.
JPL: Pero, ¿cómo era la pregunta?
NM: Pero qué mogólicos periodistas del orto.
PK: No sé, ¡qué me importa!
NM: Esto es como Susana, pero escucháme una cosa: si vos hacés producción, tenés un papel como Susana y listo. Que diga: los dinosaurios murieron.
JPL: No, están vivos.
NM: No, murieron.
JPL: Ah.
NM: Bueno, qué pasa ahora, no sé, vámonos a la mierda. Se termina la birra y yo piro. Yo, cuando recibí el libro, no, el print, la galera, como le dicen.
JPL: ¿Qué es la galera? ¿Cómo es la galera?
NM: Hojas oficio, impresas, con una marcación que son líneas que no se juntan, que te dan la medida del libro. Y en esa primera hoja está el título y cada hoja muestra cómo va a ser el libro. Es el libro pero en fotocopias.
JPL: Y entonces vos recibís eso, ¿y?
NM: Y lo tenés que corregir y…
JPL: No, me estabas contando que vos recibiste la galera…
NM: Ah, y me sentí rarísima porque eran cuentos tan separados de años, que yo leía eso y decía: “era un monstruo terrible”. ¿Entendés? Pero hay sobre todo una parte que yo decía “no se puede más”. Lo que me he reído, te juro que me reí con las frases, me reía sola. Decía: “qué bueno divertirme con un libro mío que la gente va a leer”.
PK: Dale, leé algo.
NM: Mala, mala, mala, pero mala humorística, ¿viste? Dice: “A mí el saber popular me había puesto La Taladro, porque los supuestos machos que venían a buscarnos al lugar se rendían a mis pies cuando me veían la entrepierna. No había un solo culo de chongo cometrava que anduviera por ahí entre la oscuridad de las butacas y que no hubiera tenido adentro mi peceto de primera y a mi me encantaba empalarlos, aunque gritaran que no la metiera entera. Pero el que busca encuentra. Si la querían que la sufrieran. A pijazos los tenía y yo me sentía Graciela Alfano en sus mejores épocas.” ¡Pero qué atrevida! ¡Mirá las asquerosidades que escribí!
ATG: Bueno, pero no te animás a una novela.
NM: Eh, sí. Tengo ganas de escribir una novela. Éstas son cosas que tengo que correr a registrar porque ustedes son terribles. Me encantaría un cuento o una… ¿cómo era? La triste soledad del pobre niño puto.


ATG: ¿Así se llamaría?
NM: La triste soledad del pobre niño puto.
PK: Parece de una película de Leonardo Favio.
NM: Fabio… Serpa. ¿Por qué la gente siempre tiene que comparar todo? Sos pelotudo, eh.
PK: Te irrita que compare.
NM: Porque todos comparan a todos.
ATG: Pero es indefectible, Naty, que se compare.
NM: Miráaa… pibe…
ATG: Bueno, pero vos en “Lluvia dorada sobre mí” comparás a Mauro con el que te recuerda a Mauro.
NM: Ay, estás comentando boludéces y te voy a clavar el pico de la cerveza en el ojete.
PK: Pero vos también haces comparaciones.
NM: ¡No te hablé a vos, drogón! Me tenés harta, cinco años que te tengo en clases… Tengo ganas de volver a actuar, de veras.
PK: Y, tendrías que hacerlo.
NM: ¿Vos me viste actuando?
ATG: Yo te ví en La Cubana leyendo.
NM: ¿Leyendo nada más? ¿Los monólogos nunca?
ATG: Y una vez te ví con Paul.
NM: Sí.
ATG: Tirándonos nieve, me acuerdo. Nos manchaste muchísimo.
PK: Era muy bueno eso.
NM: Sí, que yo era la profesora.
PK: Aparte Paul te vendía merca, eso era genial.
NM: (…)
ATG: Y, él es el drogón, tiene que hacer el papel de eso.
NM: A él, Dios, cuando lo vio, le dijo: “Vos vas a ser un personaje místico, un dragón”; y él dijo: “¿Un qué, un drogón?”, y ahí Dios hizo con la varita TUC y  así quedó, drogón.
ATG: ¿Estás yendo a algún lugar que sea como La Cubana?
NM: Noooo.
ATG: Era un lugar interesante ahí, ¿no? Pasaban cosas.
NM: Sí, increíble. Un lugar impagable. En ningún lado hay eso. Son lugares mágicos que pasan cuando pasan.
PK: ¿Y conocés el Pachamama?
NM: No.
JPL: Igual, ahí vos no podrías ir porque no se puede hablar fuerte. Lo que pasa es que el lugar está clausurado y como lo abren igual, para hacer cosas, si alguien levanta la voz todos le hacen ssshhh, porque si no vienen y se lo vuelven a cerrar.
NM: No lo conozco.
PK: Pedile a Incardona que te lleve.
NM: “La rata era muy fea, flaca, escuálida, sin ninguna forma, sin culo ni tetas. Travesti malformado con el pelo largo, fino y castaño como una indígena. Su nariz, extremadamente grande y aguileña, desentonaba con su cara alargada y su fina y saliente pera. Siempre vestida igual. Su pantaloncito de jean elastizado percudido por los años de yiro daba asco y su camisa leñadora sin mangas era realmente vomitiva.” ¿Qué más?
ATG: Una vez en La Cubana me contaste de un hotel por La Boca en el que había muchas chicas que trabajaban, ¿puede ser?  Querías que hiciéramos un documental.
NM: ¿En la Boca o en Palermo?
ATG: No, en la Boca, en Palermo igual había un hotel de travestis, ¿no?
NM: Sí, no me acuerdo.
ATG: ¿Y repercusión de lectoras  travestis tuviste? ¿Te dijeron algo?
NM: ¡Qué pregunta boluda! Hasta que no explota, vos no te escondés.
ATG: Bueno, pero es una pregunta que te habrán hecho más de una vez.
NM: ¿Qué cosa?
ATG: Eso, si tuviste repercusiones de lectoras travestis.
NM: La verdad, ¿qué te voy a decir? ¿que me hicieron la pregunta otras veces sólo para no hacerte sentir tan boludo? Porque es una pregunta medio boluda.
ATG: Pero es como todas las preguntas.
NM: Sí. A vos te tocaron esas.
ATG: A mí siempre me tocan esas, igual.
NM: Será lo tuyo. Tenés que elaborarlo, sacarle rédito. No, hablando en serio, podría haber pasado como no, pero no pasó.
(Naty vuelve al equipo y pone otro tema a todo volumen).
ATG: Te pregunto, ¿sabés por qué? Porque imagino que debes ser conocida en el ambiente.
NM: No, no, no. Eh, sí, pero…
ATG: Porque nombrás muchos lugares de travestis e imagino que los travestis deben tener sus lugares establecidos…
NM: Los cuentos no responden a mi presente, a mi forma actual de vida ni a un montón de cosas. Los cuentos son del noventa y pico, del dos mil  -igual los fecho todos-, del dos mil tres o del dos mil cinco, pero no de mi época actual. Entonces, sí, cuando iba a bailar era más conocida que una ruda. Pero yo siempre fui bastante solitaria. Es decir, a la vez que soy muy sociable, soy también muy solitaria. O sea, soy sociable como si la vida fuera un escenario, ¿no? Tengo gente con la que me relaciono de verdad y mucha con la que me relaciono desde un: “¡ay, hola, soy Naty!”, etcétera. ¿Entendés?
ATG: ¿Y cuando presentaste el libro como quién te sentías?
NM: Cuando presenté el libro me sentí fantástico. ¿La presentación del libro la viste entera? ¿Estabas adentro?
ATG: Sí, sí.
NM: La presentación del libro salió perfecta, como yo quería. Siempre hay cosas que no me gustan, pero me pareció entretenida, me pareció divertida…
ATG: Muy buenas luces también.
NM: Los chicos de técnica del Rojas se portaron bárbaro, la música salió perfecta, las actrices geniales, los altares de porongas, de mujer maravilla… Fue todo lindo. A mi me pareció lindo, muy lindo. Y me pareció interesante porque no era la presentación de un libro, era… yo me sentí tranquila porque cuando llegué con mi amiga que me iba a maquillar y vi, de repente… y, bueno, te vi a vos antes de entrar y empecé a ver amigos y buena onda y estaba la barra con la cerveza. Me sentí bien. Y cuando subí me empezaron a aplaudir y me sentí re bien, porque te sentís apreciada.
ATG: Querida.
NM: Sentís que les gusta lo que hacés. Por eso, aunque digo que no quiero actuar y qué se yo, subo y me doy cuenta que ni la plata importa, que es un disfrute. Igual, es un mambo psicológico mío.
ATG: ¿Y cuando te ponés a escribir también sentís lo mismo?
NM: No, no. Cuando escribo, inicialmente, es una relación sexual entre lo que escribo y yo.
ATG: Sentís ese vigor, esa tensión.
NM: Sí, yo siento, no acabo, pero para mí es orgásmico cerrar algo que estoy escribiendo. Siento esa dimensión del goce como cuando acabo.
ATG: Bueno, pero la literatura te da placer.

NM: Sí, ya te digo, es orgásmico. Casualmente, el otro día había tenido una historia ‘x’ en un garaje. Después me volví a casa y me puse a escribir y me olvidé del tipo y me olvidé de coger, y me olvidé y escribí.
ATG: ¿Y hay alguien que revea tus textos antes de que vos los muestres o los publiques?
NM: No.
ATG: Vos te mandás.
NM: No, yo no me mando. Ay, hay cosas que no quiero decir porque suenan feas.
ATG: ¿Qué tan feas pueden sonar?
NM: Para mí escribir es algo que lo hago desde siempre, de chiquita, como una necesidad y como una catarsis. Yo escribo como eso, como una catarsis, no sé qué me pasa pero necesito contar algo, es una cuestión mía. No le pido a nadie que lea lo que escribo ni le pido a nadie que me diga si es bueno o malo lo que escribo. Yo lo escribí, necesité escribirlo, ¿entendés?
ATG: Sí, pero vos confiás mucho en eso. Porque como decías recién, antes de escribir un texto siempre lo estás pensando, pensando, pensando.
NM: El texto, antes de estar en el papel o la computadora, muchas veces está en la cabeza. Después es mucho más rápido bajar la información porque la tenés en la cabeza. Recién estaba en el baño y me vino un texto, pero era más de poesía. No me acuerdo ahora bien, pero tiene que ver con que ella va a hacer todo para que no haya nada más que ellos dos, que el otro no tenga esa necesidad de algo más, que va a ser sucia. Bueno, se me ocurre una idea y… el porro me da hambre.
ATG: Nos pasa a todos, igual.
NM: No, como dijiste que pagabas vos, me lo como todo. Ahora veo que la entrevista dura quince minutos.
JPL: Con todo lo que hay que sacar -que querés que saquemos, que no desgrabemos- quedan sólo quince minutos. La verdad es que grabamos todo y después vos ves si hay algo que no te gusta o te incomoda y no querés dejarlo. La idea de grabar todo es que nunca sabes dónde está lo bueno y donde está lo malo. Mejor que fluya y después vez. El recorte lo hacés después. Escuchame, ¿por qué no aparece en ninguna parte una mención a elinterpretador?
NM: ¿Por qué no compras la Ñ del sábado?
PJL: Yo leí ese texto. A Baigorria le gusta mucho lo que hacés.
NM: Y a ustedes los nombra.
JPL: No, no, ustedes no, yo hace un año que no tengo nada que ver con elinterpretador.
NM: ¿Qué, los cuentos?
JPL: Sí, por qué no aparece que se publicaron en elinterpretador. Porque dice: escribe en Página 12, escribe en Las 12 y qué sé yo.
NM: Y escribo en mi blog. Baigorria es el único que los nombra.
JPL: No, vos, por qué no haces ninguna mención en el libro, en la biografía, en la solapa, donde aparecen los lugares donde escribió o escribe o publicó el autor. ¿Por qué no? Mirá que yo estoy alejado de la revista, te lo pregunto de curiosidad.
NM: Porque eso no lo escribí yo, eso lo puso la editorial.
JPL: Te pregunto porque en algún momento hubo un mal entendido y nada, qué sé yo, pensé que vos lo habías decidido porque estabas enojada con los chicos.
NM: La verdad, me tendría que haber enojado porque fueron maleducados. Pero no fue así. Porque cuando me vinieron con el verso de “lo que pasa es que el consejo de elinterpretador tiene que ver si lo que escribís…”. ¿Por qué no me chupás la concha? Me acuerdo perfecto de ese día. Pero chupame el culo, yo no estoy esperando que me publiquen una mierda.
JPL: Sí, eso sí.
NM: Sí, y al final fuiste y no se qué carajo hiciste y te serviste el vaso vos.
ATG: No, te serví a vos, Naty.
JPL: ¿Sabés lo que pasó ahí?
NM: No había obligación de que me publicaran.
JPL: No, no. Mirá, yo en ese momento estaba un poco alejado, pero estaba. ¿Sabés cuál fue el problema ahí? Que se había decidido pasar a una publicación temática.
NM: No me vengas con ninguna explicación. Me hubieran dicho: “che, Naty Menstrual, vamos a hacer una reestructuración y no vamos a contar más con tu columna”. Y punto.
JPL: Sí, claro, es lo que se les pasó. Y a último momento vos dijiste: “che, ¿cuándo cierra que les tengo que mandar el cuento?” Y ahí dijeron: “no, pero…”, y fue un error, claramente. Y después, cuando vos te enojaste ellos también se enojaron porque dijeron: “eh, ¿qué se cree?” Fue un error, un descuido, pero no hubo mala leche de parte de los chicos.
NM: Simplemente es: “vos trabajás en mi negocio, sos mi empleado”. Un día venís: “¿cómo andás? ¿bien?” Sentís algo raro y resulta que no trabajás más. Y vos decís qué mierda hice, qué pasó, por qué no me avisaste que no venga más a trabajar. Lo mismo. No me pagaban. Yo estaba trabajando en un montón de cosas, aparte, gratis o no o lo que sea, pero fue la actitud, nada más.
JPL: Sí, totalmente. Se les pasó, se nos pasó, mejor dicho. No fue mala leche, de eso estoy seguro. Fue desprolijidad.
NM: Vos sos un desprolijo.
JPL: No, vos me entendés de lo que te hablo. Te estoy hablando de gente de la que hace tiempo no tengo trato ni nada, no es que estoy defendiendo a mi revista ni nada.
NM: Y a mí qué me importa. El otro día lo vi al que vende anillos.
JPL: A Juan Diego Incardona que te aprecia mucho.
NM: Todo bien, a mi qué me importa, a mi me chupa la concha, aaah.
JPL: No digas eso que Incardona tiene novia y después esto hay que desgrabarlo.
NM: ¿Incardona tiene novia?
JPL: Es un chiste. ¿Ves? Hay un problema con los chistes. Vos no entendés mis chistes y yo no entiendo los tuyos. Es como…
NM: ¿Desfasados?
PK: Se viene la tormenta del siglo, les quiero decir.
NM: Che, ¿el plástico se come?
ATG: No.
PK: Si le pones picante se come.
ATG: Che, Naty, ¿y el libro de poemas?
NM: Es lo próximo que voy a hablar con la gente de la editorial.
ATG: Porque podría ser, tranquilamente.
NM: Porque estuve pensando estratégicamente y para saltar de un libro a otro libro hay ciertas cosas que me parecen más interesantes, saltar de un libro que sorprendió a un libro de poemas que sorprenda… y después, sí, seguir con algo más de libro libro.
ATG: Pero tenés muchos poemas, por eso te digo.
JPL: Pero estaría bueno que eso estuviera acompañado de un CD. Vos leyendo los poemas con una música, como habíamos grabado en elinterpretador el poema “Los infelices”. ¿Te acordás? Así, pero todo un CD y que eso acompañe al libro. Estaría bueno. Porque lo que tienen tus poemas es que hay algo del plano de la oralidad que cuando vos los leés ganan mucho. Cobran mucho más cuerpo cuando los leés vos que cuando uno los lee en papel. Ahí les ponés un extra que está bueno.
NM: Yo soy la resurrección de Berta Singerman.
JPL: No sé quien es.
NM: Una actriz que recitaba. No sabés nada.
JPL: Che, bueno, no tengo por qué saber todo.
NM: Casi, casi…  la luz anda a dos veinte.
ATG: Sos locutora también, ¿verdad?
NM: Te dejo esto para que lo pienses. Porque mañana te podés levantar y ni cocinar.
ATG: ¿Y el laburo de locutora?
NM: “Te quiero obsceno. / De pija grande. / Con grandes venas latiendo. / Que cuelguen enormes huevos / con pelos / como arañas pollito / a quienes les libaré su veneno”.
PK: Hay una pizca tanguera, ¿no?
NM: ¿Qué?
PK: Hay una pizca tanguera en tus poemas.
NM: Yo entendí hay una pija tanguera. Este me encanta: “Te quiero obsceno. / De pija grade. / Con grandes venas latiendo. / Que cuelguen enormes huevos / con pelos / como arañas pollito / a quien les libaré su veneno. / Te quiero obsceno. / Subido / subido a un Torino negro / Y si no a un Torino / a una Chevy naranja / o a una reluciente / cupé Fuego / de esos bien fierreros. / Te quiero grasa. / Para llevarte a pasear a casa / al country de Moreno. / Y que mamá llore / regando sus penas / entre sus platos mugrientos. / Y que papá eterno ausente / hable con vos de fútbol / y de coches / y de Boca y de River / y de por qué le salí tan puto. / Si nada hicieron. / Nunca hicieron. / Te quiero enloquecido / por mí / y yo por vos / aullándote al oído / en suaves susurros de loba en celo / resbalando por lo grasa de tu cuerpo. / Te quiero sucio / después de un picadito con tus amigos / y que vengan asado mediante al country a cogerme todos.”
ATG: Hay partes de mucho reviente, eso está claro. Pero también hay partes llenas de esperanza, ¿no? Eso está bueno.
NM: “Ser arco de tanto macho / y comerme pijazos de media cancha / ser la numero diez de las putas / y que vos seas mi amor más sincero. / Te amo, mi macho. / Mi bostero.” Ay, me encanta este poema.
ATG: El fraseo, la temática no, pero el fraseo…
NM: “Besame. / Besame en serio / con ese sabor caliente / de tus labios de vino tinto…” O algo así. ¿Qué del fraseo?
JPL: De cierto fraseo tanguero que podría ser tranquilamente de Adriana Varela.
NM: “Me voy a hacer una paja / Una gran paja / Una gran y vil paja / Como el obelisco / Así de larga / Una típica paja porteña / Me voy a hacer una paja / No, mejor dos / No, mejor tres / Como los jinetes del Apocalipsis / Cuatro…”.
ATG: Te falta un jinete. Bueno, el último viene después al final.
NM: “Me voy a pajear bien pajeada…” No, ¿cómo es que dice? “Me voy a pajear bien pajeada…” Ay, la concha, pero quiero volver porque es muy divertido. “Me voy a hacer una paja / Hasta quedarme seca / como una pasa de uva navideña / Como una momia / pero no egipcia / Una momia azteca / Una momia latinoamericana / Reivindicativa / Politizada / Una paja de zurda / Y al toque nomás / una paja de derecha / demostrando así que las ideologías / quizás puedan tener una pajera convivencia”.
ATG: Es muy bueno.
NM: “Me voy a hacer una paja  / Me voy a pajear bien pajeada / Hasta que me agarre parkinson como a Michael Fox / Hasta quedarme ciega / como Borges / Ciega, moderna, tan moderna….”
ATG: Y ahora otra pregunta para que me mates.
NM: “Paja con ritmo a tango / paja con ritmo a tango….” ¿Tenés más cerveza? Ah, no, yo tengo. Qué linda noche… para andar sin paraguas semidesnuda con moño de raso naranja.
PK: Me parece perfecto. ¿Cuál era tu pregunta?
ATG: ¿Qué es el amor para Naty Menstrual?
JPL: ¡La pregunta animal!
NM: Es Nora Perlé.
ATG: María Laura Santillán.
NM: No. ¿Sabés quién sos? Lía Salgado. Porque la Santillán tiene éxito.
ATG: Me mataste.
NM: No te mate, cariño. Te mataste solo.
ATG: Eso también le podrías haber contestado a Chiche Gelblung.
NM: No entiendo la pregunta.
ATG: ¿Qué es el amor? Yo tampoco la entiendo.
NM: Y si vos no la entendés, ¿para qué mierda me la preguntas a mí?
ATG: No, no, entiendo la pregunta, no sabría responderla en todo caso. Entiendo hace mucho tiempo la pregunta pero no sabría responderla.
NM: ¿Qué es el amor? Un temazo de Luís Miguel. Eh, contá, contá, decime…
ATG: No, porque el amor está en tus textos todo el tiempo. La huida del amor, la posibilidad del amor, la pasión del amor…
NM: Pero el amor es… yo creo que es una obviedad…
ATG: Nada, haciendo una relectura de tus personajes, muchos están buscando amor.
NM: Vacialo.
ATG: ¿Qué?
NM: El cenicero, vacialo. Soy obsesiva. ¿Falta alguien acá? ¿Quién se fue? ¿Quién se fue sin saludar? El amor, para mí, me pongo mística, para mí el amor es lo mejor de todo ser. Se supone… se supone… que yo fui producto del amor…
PK: Bueno, pero eso qué importa.
NM: Creo que… me hiciste cambiar la vida.
PK: Uy, se largo a llover mal.
NM: Yo no tengo paraguas y es un horror, porque encima estoy en Constitución o no sé dónde. Estos productores de mierda que me traen a unos canales que no tienen ni focos...
PK: Bueno, no hay plata.
NM: Me quieren conformar con un arroz de mierda.
PK: Que hizo la chica que vino.
NM: Dijeron: “hacete un arroz con manteca y salchichas y después andate. Dos salchichas para cada uno.
PK: Y toda la pantomima de que llaman al chino.
NM: ¿Hay más cerveza? Gracias. Por lo menos algo entiende éste. Hola, chino, mándeme un arroz con manteca y con salchichas. Che, ¿y lo hacen en wok?
ATG: Otro tema que está muy presente en tus…
NM: Para mí el amor es muy importante.
JPL: ¿Te enamoraste alguna vez?
NM: Eh, sí. No te hagas el cancherito que tirás el porrito, “Jimmy” Bayly. James Bala. En este momento de mi vida, que tengo 27 años… en este momento de mi vida que tengo 40 pirulos, vivo sola y me parece que sería bastante complicado no hacerlo, porque soy bastante obsesiva, fóbica, -vaciame el cenicero- así que imagináte quién me soportaría. Vaciame el cenicero, no me gusta el adorno que me compraste. ¡Por qué carájo no sabes lo que me tenés que comprar! ¿Me entendés? Pero fuera de eso, el amor es muy importante. O sea, creo que el amor es muy importante para mí. No sé, imposible de encontrar. Y si se encuentra, bueno, ojalá, pero el amor… yo ya no quiero amores como los que tuve. Entonces tendría que ser algo tan completo que es difícil de encontrar. Podés tener divertimentos, acompañamientos, perseguimientos, obsesionamientos, lo que quieras, pero el amor para mí en este momento tendría que significar tranquilidad. Tranquilidad linda. El amor -para mí, en este momento- sería equilibrio, contención, tendría que ser… Yo ahora tengo una relación muy rara con un chico que es gay, que tiene una hija por inseminación artificial con una torta, que está en pareja con un puto y que nos vemos una vez por semana. Y con ese chico tengo una relación de amor. No es sexo…
JPL: Hay ternura ahí.
NM: Sí, sí, sí, sí. Y pasó que el domingo nos vimos y yo me di cuenta que había situaciones que no eran normales. Porque si somos amigos y estamos caminando por la calle y estoy desabrigada y alguien agarra y hace esto y te abraza y te dice: “¿tenías frío?” Me pasan cosas raras con él porque él tiene conmigo actitudes raras, pero bueno, lo raro en él lo recibís bien…
JPL: Porque viene otro con la mejor, que te quiere poner su campera en los hombros porque ve que te estás cagando de frío y decís: “¿qué hacés, estúpido?”
NM: Claro, exactamente. Eso es lo que más me llama la atención, lo que me gusta. Lo que me llama la atención es cómo me gusta.
JPL: Sí, lo que te gusta, sí, claramente. De esa gente que vos decís… viene, te da un beso, y vos decís…
NM: Aaaaaaaaaah…
JPL: Y viene otro y decís: “salí de acá”.
NM: Sí: “Salí de acá, puto. ¿Qué comiste, ajo? ¿Eh?” Y no lo puedo manejar porque él es puto y porque sabemos… y sin embargo hay como una forma de amor que se está desarrollando a pesar de todo. Por ejemplo, yo estoy en el sucucho y tengo dos colchones, uno encima del otro, y eso es la cama. Él siempre se sienta en la cama, bah, el se tira y yo me tiro y charlamos. Y ya se quitó la remera y de repente estamos hablando así como ahora y él agarra y estamos hablando y de repente me hace así, me toca el pelo. Y yo me siento, no invadida mal, sino peligrosamente invadida, ¿entendés? Porque es imposible que… y vos decís… ¿entendés? Y me manda mensajes todo el tiempo y los mensajes son: “¿cómo andás, hermosa? ¿cómo andas linda?” Se me cae la llave al piso y me la levanta. Para mí, el amor existe, lo que pasa es que hay un concepto social… Es decir, es una mezcla, el amor que nos hacen buscar es un concepto social, pero puede ser algo disfrutable y real si lo vivís como un proceso natural.
Porque en realidad te obligan a buscar el amor eterno –sino todo es frustración—, el príncipe azul que no existe. Es decir, te forman degeneradamente. Te forman -¿sabés para qué nos forman a nosotros?- para ser seres insatisfechos. Para mí en muchos puntos es así; si no, para qué te van a enseñar lo de la fidelidad si no es así, para qué lo de Dios si no es así, para qué lo del amor si no es así. Porque no te cuentan la vida cruda como es, como va a ser. ¿Entendés a lo que voy? Sabemos que ciertas cosas son una mierda y entonces vamos a dedicarnos a cuidarnos y a contarnos mentiras.
ATG: Para no decir las cosas como son.
NM: Lo que me parece que llamó mucho la atención en los textos es que contaba las cosas como son.
JPL: Quizá el problema es no, no… A ver, las cosas son de muchas formas, el problema es creer que hay una sola forma de contarlas, ¿no?
NM: No, porque…
JPL: A ver, porque si no uno peca de boludo y dice: las cosas son como son y yo voy a contar cómo son. Creo que ahí lo que existe son los relatos, después si…
NM: No, no creo que se remita solo a eso. Me refiero a que quizás lo hubo y hubo un tiempo en que hubo no se qué y aparecí yo. A eso voy. No es que nadie contó las cosas como son. Y las cosas no son como son, las cosas son como cada uno ve que son. Pero para mi ver la crítica de Clarín con tanta palabra pija, culo, mierda, sorongo, puto, me llamó la atención. Porque yo leí Crítica, La Capital, de Rosario, Inrockuptibles, y en ningún lado nadie decía nada -buena onda total, ojo-, pero así como nada, y Baigorria en la crítica de Clarín se metió el barro hasta el cogote, sin botas, sin nada. Y dejate de joder, dejate de joder con eso de que la gente dice las cosas como son, porque no es así.
JPL: No, yo no digo eso. Yo digo otra cosa.
NM: Nadie dice las cosas como son.
JPL: ¿Quién dice cómo son las cosas? ¿Quién sabe cómo son las cosas?
NM: Nadie sabe como son las cosas, mi  amor. Yo tengo amigos, yo conozco a todos mis amigos y uno me dice una cosa del otro y el otro me dice otra cosa del otro y nadie dice las cosas como son.
JPL: ¿Y cómo son las cosas? 
NM: Y yo no digo nada. Yo soy amigo de ustedes tres y yo juro por mi madre que yo no digo ninguna cosa de ustedes tres a ninguno de ustedes tres ni a nadie. Y algunos de mis amigos sí lo hacen. Entonces nadie dice las cosas como son.
Casi nadie. Y vos tampoco dirás las cosas como son. Hay veces que tenés ganas de decir y te callás la boca, porque encima como sos flogger, blogger y game over, entonces no jodas. Y yo siento, a lo mejor, porque me tocó y porque estoy charada, que digo las cosas como son. Aunque siempre hay un margen de error. O sea, ¿sabés a quién no le digo las cosas como son? ¿eh? A la persona que no le digo las cosas como son es a mí misma. Y es a la que se las tendría que decir. Pero la gente no dice las cosas como son. La gente es falsa todo el tiempo.
ATG: Bueno, pero en última instancia es tan falsa como sos vos con vos misma. A todo el mundo le ocurre lo mismo que te ocurre a vos. Digo, mucha gente puede decir un montón de cosas y ser falsa con ellos mismos.
NM: No me entendés. Ser falso con uno mismo es un tema terapéutico diferente y ser falso con otro es una pedorra liviandad diferente. Son dos cosas distintas. Bueno, no importa. Además, ahora estoy contenta porque el tercer cuento que escribí…
ATG: No, sí importa, porque por ahí van tus textos, me parece.
NM: Mmm… el 2009 es el de un puto y me encanta estar escribiendo el cuento de un puto, porque yo vengo escribiendo travestis, travestis, travestis.
ATG: Pero también hay textos con relatos de mujeres.
NM: Sí, pero pocos y que María los puso porque quiso.
ATG: No, pero son escritos muy buenos y que hablan mucho de lo que …
NM: ¿Son cuatro, no?
ATG: Yo recuerdo dos.
NM: El de “Kombucha”.
JPL: Otro es “Continuadísimo”.


NM: No, ese no es de una mujer. De mujer es “Loca madre mata al puto”, el de “Amado Kombucha”…
ATG: El de Kombucha es el de la chica que viene…
NM: El que se le mete el hongo en la concha. El del paraguas que viene de González Catán y no me acuerdo de otro.
ATG: ¿Y por qué tomas la voz de una mujer?
NM: Porque me encanta y porque tengo muchos textos de mujeres que todavía no los tengo pasados. Los tenía impresos pero no los tenía en archivo, los tengo que pasar. Por ejemplo “La gata flora”. Yo actué en muchos. Empecé actuando en San Telmo, en El Fin del Mundo, con “La gata flora”.
PK: ¿Y qué hacías?
NM: Y, la gata flora es…
JPL: La gata flora está escrito por vos.
NM: ¿Eh?
JPL: ¿De quién es la gata?
NM: Yo.
JPL: No, pero es un texto escrito por vos o…

NM: Sí, sí, sí. Escrito por mí. Yo escribía muchos personajes de mujer. Y me encantaba y lo quiero volver a hacer. Algunos nunca los hice. La Gata Flora, La Mujer Maravilla del subdesarrollo, con sus brazaletes de tomate que dice: “ay, encima que ese avión de mierda es invisible y le quisieron poner el cepo y no lo podemos encontrar”. Dice que se da cuenta dónde está el avión por las cagadas de los pájaros. Y la Gata Flora es increíble. Porque la gata flora va a una plaza y un tipo se le sienta al lado y le dice: “Disculpe, ¿le molesta si me siento?” “¿Molestarme, qué puede molestarme?” Es

desde el principio hasta el final totalmente insoportable. Son mujeres insoportables. Después hay otro que no me acuerdo cómo se llama… “Mujer soltera busca”.
ATG: Bueno, la del paraguas y la de la madre también son insoportables. Llega un punto en que es tanto lo que dicen, tanto de lo que hablan, tanto lo que comentan…
NM: La madre es densa. Se va a hacer torta y va a chupar concha y va a terminar siendo la reina de la cárcel y va a ser la jefa, la mala y se va a clavar. Ay, que terrible.
ATG: Vos escribiste eso sabiendo lo de Los 12 Apóstoles. 
NM: No, yo lo escribí sin saber nada.
PK: ¿Cómo es la noticia?
ATG: La de Los 12 Apóstoles, los que hacen empanadas con sus compañeros de pabellón.
JPL: Eso pasó hace como diez años.
ATG: Bueno, pero quizá podía saber, qué se yo. Porque el personaje hace empanadas con los huevos de su hijo.
NM: Pasáme el libro. Yo estaba con la editora, fuimos a tomar algo y mientras tomábamos algo…
ATG: ¿Y te aburrías con ella?
NM: Noooo. Me trataron súper bien. Fui con la editora, ella tenía el print, esa mierda, la galera, y se portaron tan bien, porque hay editoriales que dicen que te mandan el libro y punto. Acá no, nos sentamos, charlamos y yo leía textos, porque yo no me releo todo el tiempo y lloraba de la risa y decía: “qué zarpado que publiquen esto”. “¿Te das cuenta? -decía-, no puede ser que publiquen esto”. Y me reía sola. “…Era fea muy fea y cuanto más nerviosa me ponía más fea… me salían granos… granos llenos de pus… barritos… puntos negros… forúnculos… en la nariz en las mejillas en el cachete del orto… encima como estaba tan nerviosa se me conflictuaban los jugos gástricos y andaba con unos gases que imaginate... si nadie se me acercaba antes cuando empecé a tener esos pedos tan feos menos todavía ahora se mantenían más lejos todavía… intentaba ser sexy igual…” Y después dice que se adaptó: “…cuando llegaba a un lugar lleno de gente y no me podía sentar me tiraba un pedo… haciéndome la tonta como pensando en una rima de Jorge Luís Borges… me ponía contra la pared… frotaba un poco el culo para abrir cancha… abría un poco el agujero y salía… airoso… hirviente… se me hacían rastas en los pelos del culo… parecía el culo de Bob Marley… así… un soplido venenoso… fffffffff...” Esto iban a publicar. ¿Esto iban a publicar? “…y batía la pollera como si bailara una zamba… en breves segundos el ambiente se llenaba de humo caliente… se formaba como un hongo atómico pero de culo atómico… tenía a Hiroshima en la bombacha a Nagasaki en la toallita con alas…”.
ATG: ¿Cuando escribías pensabas en términos de repercusión?
NM: “…caminaba por la calle y me tiraba pedos de la angustia… sola siempre… aprendí a entonar con el orto y me entretenía con eso… no les voy a negar que me llevó su tiempo. Aprendí a hacerle cantar cucurrucucú paloma… cucurrucucú palometa era… pero el problema era que cucurrucucú a veces era largo y se me salía un poco de sorpresita…”.
ATG: Siempre te gusto lo escatológico.
NM: “…y sentía el fresquito corriéndome entre las piernas hasta llegar al zapato… entonces corría rapidito hacia casa… plash plash plash…”. Qué asco, con la mierda. “…me seguían las moscas… muchas moscas… miles de moscas… y todavía me volvía más fea… con caca de moscas infectándome los forúnculos de la geta.”. Es horrible. Y ahora: “Estaba como loca seca virgen indefensa”. Yo leo esto y no lo escribí yo. Te juro por Dios.
ATG: ¿Y quién lo escribió?
NM: No sé quien lo escribió.
ATG: ¿Y quién lo escribió si no lo escribiste vos? Porque no todo es un momento en que…
NM: Te juro, no, te juro…
JPL: No, pero ahí hay una cosa que es cierta. Una cosa que cuando vos escribís algo que está bueno y lo leés al tiempo y decís: ¿esto lo escribí yo?
NM: No es que esté bueno. Es que es bestial.
JPL: Bueno, pero hay algo ahí que a vos te gusta.
NM: No es bueno o malo, es algo que después, cuando lo leo, pienso: qué cerebro retorcido.
JPL: Pero al mismo tiempo hay algo ahí que te gusta…
NM: Sí.
JPL: Quiero decir, si yo me pongo ahora a escribirlo no se me ocurre y digo: “¿cómo se me ocurrió? ¿cómo pudo ser?”. Si yo me siento ahora a escribirlo no me sale. Esa cosa de decir: guau, qué bueno. Porque hay otras cosas que vos agarrás y decís: “nada”. No te importa o decís “qué vergüenza”.
NM: Quemen esto.
JPL: “Che, qué bueno, cómo se me ocurrió esta oración.”
NM: Sí, sí, sí.
JPL: Y que en el momento sale. Que no es que son… con el ritmo…  o sea, vienen las palabras.
NM: Es el ritmo on the night.
JPL: Claro, y eso esta buenísimo.
NM: “…hasta que un día la vida dejo de golpearme…” Aparte esto es Corín Tellado. Porque yo me crié leyendo Corín Tellado. “…hasta que un día la vida dejo de golpearme…”
JPL: Che, pero vos no tenías edad para leer Corín Tellado…
NM: Sí, porque mi abuela era fanática. Mi abuela tenía repisas con quinientos mil quinientos cuarenta y cuatro Corín Tellados. Yo sé todas las ropitas y camperitas y…
JPL: ¿Che, y veías telenovelas?
NM: No.
JPL: ¿No? ¿Nunca te gustaron?
NM: “…hasta que un día la vida dejó de golpearme agresivamente la cara…”. Teatral, viste, es terrible. “…y tocaron el timbre de la puerta…”. El timbre de dónde si no. “…alguien viene a visitarme alguien viene a verme… quizás sea un violador que se apiada de mí…” ¡Un violador que se apiada de mí!
ATG: Es un oxímoron eso.
NM: “…soy una mujer sola e indefensa… riiiiing riiiiing riiiiing… el timbre… emocionada ilusa… contenta… abro la puerta… miro con sorpresa… –Hola, buenos días soy Nelly Troncoso su nueva vecina… del 5º C…” Y le vende el hongo. Es buenísimo. ¿Lo leíste?
ATG: Y, él lo editó.
NM: Prácticamente. “¿Plomero? Pero si yo no tenía nada que destapar… bah… en realidad sí… pero no creía que un plomero se animara salvo un deshollinador… pero bueno… era la voz de un hombre… un hombre macho reproductor. Le abrí… era robusto… caliente… buen mozo… venía a arreglar la cañería de otra vecina pero lo convencí de que la mía estaba peor… se quedó… cuando iba caminando para la cocina revoleando el culo para que se diera cuenta de mi necesidad de mujer sentí que se me caía algo de la entrepierna…”. Porque se estaba haciendo el coso con el hongo. “…oh Dios santo virgen mía… qué pasaba qué era eso… qué se me caía. ¿Se me caía la matriz?...”. Que asquerosa. “No… me bajo un jugo que empezó a caer entre las piernas y me di cuenta… me había dejado el Kombucha adentro de la cajeta… oh Diosss cómo le decía ahora... en cuanto quise decirle algo me metió una mano en el orto que me hizo atragantar... me dio vuelta me dio un beso en medio de la trompa con lengua y me dijo libidinoso: —Dale, mami… ¡no sabés cómo te voy a destapar la cañería!” Me encantó. Y se lo come, viste.
“…Y nos quiso joder quiero decir porque a mí no me vas a joder antes… porque a mi no me vas a joder antes te jodo yo primero para eso soy tu puta madre puto para joderte primero.” Ay, qué madre, ¿no?
ATG: Hay mucho de madres en tus relatos.
NM: Y mi madre es la que no puedo sacarme de encima. Mi madre, en el buen sentido, es buenísima, pero… mirá, mi papá no tiene dramas, mis hermanos no tienen drama, mis primas no tienen drama, es ella.
JPL: ¿Y por qué pesa tanto?
NM: ¿Cómo?
JP: ¿Y por qué pesa tanto?
NM: ¿Y por qué algo tiene que pesar en la vida? Porque si no seríamos felices y no seríamos humanos.
JPL: No, pero por qué la madre.
NM: Porque la madre para el varón pesa, si no sabe ponerle limites. Y te queda el Edipo y te queda…
JPL: ¿Los límites no los pone el padre?
NM: Pero cuando el padre no los pone pasa esto. Cuando el padre los pone, que no pasa siempre… pero cuando el padre no los pone… te vestís así. Esto es psicología grafica, ATC, Argentina Televisora a Color… “Un hombre solo / es sólo el comienzo”. ¿Ustedes qué edad tienen?
ATG: 32.
NM: Ah. Esa es una canción de la época militar.
ATG: ¿En serio me decís?
NM: “Todos los argentinos”, empezaba… Pero me acuerdo que justo yo vivía ahí nomás, a metros del hospital de Moreno, que el hospital de Moreno es como un centro neurálgico porque hay unos regimientos en San Miguel. Entonces el helicóptero paraba siempre en el parque del hospital. Y entonces nosotros de chicos íbamos a recibir el helicóptero y estábamos recibiendo cadáveres. Y me acuerdo que venía el helicóptero y éramos chiquitos, yo era chiquita… y me acuerdo que con mi pollerita de cuadros y mis trenzas y el hospital eran dos manzanas…
ATG: Nosotros te creemos todo, Naty.
PK: Es una licencia poética, esta bien.
NM: El hospital eran dos manzanas. Una manzana, la de cerca de casa, era el hospital, y la otra manzana era un terreno donde había un ombú en el centro, se llamaba Parque del Helipuerto y no se qué. Entonces bajaba el helicóptero, y cuando bajaba el helicóptero yo me acuerdo que había soldados… para mí en esa época eran todos militares, o sea, para mí era guerra, entonces las dos manzanas rodeadas, uno al lado del otro, y nosotros jugábamos entre las piernas de los… y yo qué, yo les quería chupar la verga a los militares, pero bueno.
ATG: ¿Y Perlongher leíste?
NM: No y también me comparan con Perlongher.
ATG: Con Perlongher sí, obvio, seguro.
NM: ¿Era gay?
ATG: Era gay.
NM: ¡Era gay, viste! Lo que yo digo es seguro, aunque no lo tengas grabado decílo, es un sentir puto. No es una identificación porque leíste, una identificación porque copiaste, una identificación porque imitaste, es la casualidad; no la casualidad, la causalidad, es el sentir puto. El sentir puto es… cuando a vos te comparan con Puig, con Capusoto, ah, jajaja…
JPL: No está mal. Igual hay algo del absurdo, del humor, que está bien.
NM: Ya capté, a él le pagaron por palabra y él mete.
PK: Cuantos más minutos consiga más le pagan.
NM: Sí. Porque Firestone, la radial…
ATG: Bueno, tiene capacidad de asociación.
PK: Bueno, pero Capusoto sí, está bien, ahí hay un punto de coincidencia.
NM: Para mí hay un sentir puto. Y no sólo hay un sentir puto. Para mí el puto…
JPL: El puto, ¿qué englobás en el puto?
NM: El puto.
JPL: ¿El puto es un travesti, es un transexual, es un gay o…?
NM: El puto. Engloba, engloba todo.
JPL: ¿Una trabuca, una tortona, una mariposa tecnicolor?
NM: Trabuca,  tortona, puto, todo. Vos agarrá, hacé una piñata con todo eso.
JPL: Es como ser de Boca.
NM: Eso es una nacionalidad universal. Está mal dicho, pero… es un… el puto no tiene nacionalidad, el puto es internacional. Vos vas a la China y ves un puto y vas a Italia y ves un puto y a Francia y a Portugal y el puto es igual en todo el mundo.
ATG: Pero es como ser pobre o como ser…
NM: No. No, no, no, nada que ver.
ATG: Bueno, pero los pobres también se pueden reconocer en todas partes del mundo.
NM: Ay, bueno, sí, pero no vamos a eso. Pero sabés que es un pobre de Uganda, un pobre de Claypole, un pobre de…
JPL: No, no me jodas, no es lo mismo un puto de Ezpeleta…
NM: Yo estuve en Europa…
JPL: …y otro puto de Recoleta.
NM: Pero no me entendés, voy más allá, más allá, voy.
PJL: Y qué hay más allá, más allá no hay nada.
NM: Un puto de un barrio careta de Barcelona es igual que un puto de Claypole, a eso voy.
PJL: Es decir, a los dos les gusta lo mismo, eso, y nada más.
NM: Bueno chicos, yo les agradezco, me encanta que traten de llevar este medio de mierda hacia delante pero me retiro, aaah. No vamos a discutir algo que parece que no entendés.
JPL: Bueno, no, precisamente porque no lo entiendo quiero entenderlo.
NM: El puto, sea de Claypole, de la villa de Aruba, de París, de New York te aseguro que tiene códigos, chistes, ironías que son universales. Estaba en Europa, en España, y fuimos a la Costa del Sol y había putos italianos, portugueses, franceses, daneses, eran todos iguales. Remera Armani de estrás, o sea, hay como una identificación, o sea, hay que reconocer que el ser gay agrupa universalmente a todos los putos.
JPL: Bueno, así como a los hombres también. Cuando ves a un hombre, es eso.
NM: Bueno, sí.
JPL: Digo, vos vas a China y reconoces a un hombre, ahí va caminando un hombre, qué sé yo.
NM: Bueno, por lo visto no entendés el tema. Entonces ni yo voy a seguir hablando del tema ni vos vas a tener oportunidad de refutarme lo que digo.
ATG: Pero qué ves en el gay cuando estás de viaje. Estás en Europa, pero además de reconocer a un gay, ¿reconocés un chongo, una torta? Digo, tu primera mirada.
NM: Bueno, no importa, es una idea mía que no viene al caso.
JPL: Pero lo que importa acá son tus miradas.
NM: Hay un universo puto. Yo no leí Truman Capote, yo leí Boquitas pintadas, de Puig, nada más. Yo no leí Perlongher y sin embargo la gente hace la identificación porque hay un sentir puto. Hay un sentir puto. El puto se forma en base a una estructura fija psicológica que ya de por sí te forma.
ATG: ¿Y cómo es la estructura psíquica?
NM: Es una falta de presencia paternal cuando necesitas la imagen masculina para darte cuenta que tenés que imitar esa imagen que se presenta. Cuando no se presenta vos tenés la confusión, etcétera, etcétera, etcétera. De ahí en más somos seres humanos que nos formamos en una estructura que ustedes, quizás, no se formaron. Entonces, ya de por sí, pasa a ser una minoridad que no es lo socialmente esperado.
ATG: Ahora, ¿no pensás que en ese tipo de explicación psicoanalítica no hay un tipo de represión?
NM: Para mí, personalmente, también, cuando uno tiene deseos a ciertas edades que debe ocultar, que vive con culpa, lo hacen transitar por ciertos caminos que después cuando llega cierto tiempo de tu vida expresás las cosas de cierta manera. Desde ahí hablo sobre un sentir puto. Es decir, Naty Menstrual se parece a Néstor Perlongher o a Truman Capote, o, o, o, o. O podés decir: escribe como los putos que han sufrido o escribe como el puto que sufre. ¿Entendés a lo que voy?
ATG: Sí.
NM: Es algo como un sentir puto.
ATG: Claro.
NM: Para mí. Para éste (Liefeld) no, seguro. Voy al baño.
ATG: Bueno.
NM: ¿Qué hora es a todo esto?
PK: Y deben ser las doce y pico.
JPL: No, más, la una menos cuarto.
NM: ¿La una menos cuarto? El culo te parto, la pija te ensarto y de cogerte estoy harto.
PK: Bueno, tenemos para desgrabar para un mes y medio o dos.
ATG: Es complicado, porque hay cosas que no se pueden decir, que hay que sacar, hay cosas que no se van a escuchar por la música. Hay cosas que no se entienden.
JPL: Che, está muy bueno el aire que viene de afuera.
ATG: Sí.
JPL: Una especie de brisa marítima que está buena.
PK: No estaba pronosticado esto.
ATG: ¿No?
NM: Che, nos podríamos volver a encontrar aunque no hagamos ninguna nota.
PK: Sí, obvio, por qué no.
NM: Podríamos encontrarnos algún día y cada uno trae un texto que le guste, de uno o de otro. Quiero decir, de uno mismo que haya escrito o de algún texto que le gustó de otro y lo leemos y hacemos un taller literario. ¿Cómo era: borracho, mudo y drogón? La trabuca, el choborra, el mudo y el drogón, nuevo taller literario. Y terminamos cobrando $500. ¡Aaah, qué taller!
ATG: De estos freaks.
NM: De estos exóticos. ¿Por qué tenés que mandar un mensaje de texto que diga: ‘hola’?
ATG: ¿Por qué no mandas otra cosa, no?
NM: Hola, soy Ricardo de Quilmes, tengo 25 x 4.
Mmmmm y escribí una crónica increíble que me pasó de verdad, de una salida con unas locas que me cagué encima. Se llama “Mierda por la boca”.
JPL: ¿Y eso dónde salió?
NM: No salió. Lo escribí en el 2009, el culo te llueve.
JPL: Che y vos laburaste como puta.
NM: Pero éste es un atrevido. Qué tipo, loco. No aprende, no aprende más.
JPL: No, porque eso está en los textos, muchos textos hablan de eso.
NM: ¿Qué pasa?
JPL: Nada, eso.
NM: Cuando era chica laburaba de eso. ¿Vos me ves laburar a mí? Jajajaja. Prendé el porrito. ¿Hay porrito? No hay nada. (A Klappenbach) Te lo fumaste todo, drogón del orto, das vergüenza.
JPL: Porque yo me acuerdo que una vez me contaste la idea de un libro que estaba buena.
NM: ¿Qué?
JPL: Era un libro que era una suerte de relatos o crónicas y que contaba los mambos que tenían los tipos al acostarse con un traba.
NM: Sí.
JPL: Estaba buena la idea.
NM: Pero porque me los han contado, no por mí.
JPL: Ahhhhh.
NM: ¿Entendés, pichón?
JPL: Entiendo perfectamente.
NM: Y la próxima idea que tengo es eso: historias de cama de una travesti. Son historias de cama de travestis con tipos.
ATG: Como si ya hubiera firmado para EMECÉ.
NM: Lo que quiero es poesía y ahora me encapriché.
ATG: Ah, ¿sí?
JP: Porque por ejemplo…
NM: Mira, qué vas a criticar putito. Primero mostráme el libro de recetas de pastafrola que escribiste y que editaste, Juanchi Guampudo, y ahí hablamos. Es así, porque para criticar todas tenemos tetas, ¿ok?
ATG: El libro de pastafrolas, muy bueno.
JPL: Igual, libros de recetas hay miles.
NM: ¿En dónde?
JPL: Libros de recetas, miles.
NM: Cómo no preguntar cosas pelotudas, nada, ¿verdad?
JPL: No, ese no se escribió, pero lo podemos escribir o…
NM: Es el único que se agotó.
ATG: Es el que va a escribir después de esto, estuvo buscando ejemplos toda la noche para ese libro.
NM: Qué cosa. Así que trabajás en una librería. Voy ir a comprar a la librería. Debería ir escandalosamente vestida de largo de lamé y te voy a pedir de todo. “Ay, ése, el del lomo rojo, ¿quién es, Shakespeare?”
JPL: Todo el tiempo vienen clientes así.
NM: ¿Qué?
JPL: Todo el tiempo vienen clientes así.
NM: Mmmjejeje… Bueno, escuchame: voy a ver abajo y me tomo un taxi o… Pará, ¿¡en dónde estoy!?

 

FIN