
El 6 de octubre del año 2000, al mediodía, me llama un amigo al celular contándome que Chacho Álvarez, vicepresidente de la Nación, creador y jefe del Frente País Solidario (Frepaso), renunciaba a su cargo y que teníamos que organizar un micro con militantes para llevar a la puerta del Hotel Castelar, donde Chacho ofrecería el discurso de renuncia, a la hora que empieza a oscurecer la ciudad. Me sorprendió, no demasiado para ser sinceros y hasta lo tome escépticamente, sin atragantarme con la noticia.
Comencé a militar en El Frepaso en 1994, unos meses antes de que Álvarez perdiera las elecciones internas abiertas contra José Octavio Bordón (¿se acuerdan de esos bigotes finitos?) que definía la formula para enfrentar a Carlos Saúl Menem - Carlos Federico Ruckauf. Es ley que uno empieza a militar en la escuela secundaria, en su lugar de trabajo o donde reside. Pues bien, yo había terminado la secundaria, trabajaba en Capital Federal y vivía (vivo) en San Martín, "Ciudad de la Tradición" y "Capital de la industria", según los slogans utilizados por Ricardo "Lituano" Ivoskus re, re, reelecto intendente. Un radical alfonsinista que supo metamorfosearse en Aliancista con De la Rúa, coqueteó con el ARI de Elisa Carió -su esposa Lidia Nain fue diputada por esa coalición-, se llevaba bien con Néstor Kirchner y terminó formando su propio partido vecinal para poder manejar los destinos de la municipalidad como un verdadero cacique del conurbano bonaerense.
Elegí el Frepaso con la convicción de que se podían cambiar las formas de trabajar en Política. Elegí a Chacho Álvarez y Graciela Fernández Meijide como dos escuderos que desafiaban al rey de Anillaco, y por eso trabajé -con un grupo de amigos y militantes desde la casa de la juventud- para que Graciela se impusiera a Hilda "chiche" González, la esposa del gobernador Eduardo Duhalde, en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires en 1995. Después de esa elección que Graciela gana metiendo una decena de legisladores nacionales y provinciales, fue que con mi amigo y socio político, Diego Martínez, empezamos a obtener pequeños logros y a tener cargos institucionales que pueden causar buena impresión a las abuelas, pero que ejecutivamente no sirven para nada, ejemplo: Presidente de la Juventud del Frente Grande y del Frepaso en San Martín, congresal del partido en el ámbito provincial, etc., etc.
Allí aprendimos a trabajar las internas partidarias, en teoría una actitud conveniente y saludable que ya no se practica, simplemente porque los políticos se cansaron de poner guita en votos y prefieren parodias en lo de Marcelo Hugo. En la practica un gran blanqueo de dinero por parte de los primeros candidatos de las listas nacionales, provinciales y municipales. Conocimos a todos los punteros del Partido Justicialista -de ahora en mas P.J.- esos tipos duros que traían listados excel con cientos de nombres y DNI con afiliaciones truchas que ayer eran del PJ, hoy del Frente Grande y mañana del Frente para la Victoria, donde se pagaba por persona que haya votado. Esos comicios entre nosotros los llamábamos "San remis" y religiosamente a las 18: 30 horas se pagaban los $50 por coche, y a los dos o tres días el "coordinador del barrio" percibía $10 por voto sufragado; varios de estos tipos cada dos años cambiaban el auto y el más grosso de todos los punteros, apodado "El Ruso" (juro que jamás me dijeron su verdadero nombre), era una especie de Alfredo Yabrán de los punteros políticos de los '90 en el noroeste de la provincia de Buenos Aires que con cada interna recaudaba cientos de miles.
El Frepaso y la figura de Chacho en particular tomaban grandes y holgadas dimensiones, con cada vez más predicamento, principalmente en esa "clase media mundial" de Buenos Aires y el conurbano bonaerense. Álvarez moldeaba figura de político serio, intelectual, democráticamente correcto. ¿Ejecutivo y capaz? No. Porque nunca el Frepaso había gobernado, estaba lleno de figurones académicos y Chacho como líder carismático nos llevaba a todos a una espléndida Argentina del siglo 21.
Recuerdo un acto en particular de Graciela Gobernador en el estadio de Argentino de Quilmes, que fue un "master " para recibirse de puntero político -símil PJ- en el conurbano. Arrancamos alrededor de las cinco de la tarde con dos micros escolares estacionados sobre la calle Pedriel en la plaza Kennedy (San Martín centro). En el primero, la mayoría eran mujeres que tenían algún plan "tipo trabajar, sin trabajar" más grupos familiares reducidos y militantes partidarios de nuestra "Casa Abierta de la juventud", y el otro transporte escolar iba colmado de 30 inadaptados sociales: algún heavy metal, muchos punkitos y al menos tres chabones que hacía dos semanas habían recuperado su libertad y estaban como desaforados, inconscientes. Ese micro lo llenamos a base de 4 pack de Termidor tinto con Coca, y un 25 de rico faso de la villa 9 de julio. Con la impunidad de una autopista liberada por la policía federal salimos a las 18 hs para tratar de estar lo más adelante posible y desplegar nuestros estandartes de Guillermo Oliver conducción, Andrés Alonso concejal. Pero fue imposible, el escenario estaba copado por los referentes más destacados de la zona sur de la provincia. Esto incluía a la barra brava del club "Los Andes" que al ver llegar varias camisetas de "Chacarita" se sintieron molestos e intimidados, incómodos, y tuvimos que corrernos un par de metros para atrás . Política + fútbol + vino - cerebro = Acto de 10 mil personas con televisasión en directo por Telenoche, grandes amigos de la futura "Alianza".
Este era un mitín político con todo el cotillón electoral y donde no podés irte antes porque estás en Quilmes y del otro lado del mundo está San Martín. Entonces, empezás a boludear, borracho y loco mirás las pancartas, el techo, algunas (de las pocas) chicas y así pasaron dos horas sin saber quién fue el orador anterior a Graciela Fernández Meijide y ni siquiera te acordás que dijo Graciela o mejor dicho suena vagamente en tu cabeza: ¡¡¡Muchas gracias compañeros por venir!!!! Al regresar a la plaza San Martín, "La turca", secretaria con derecho a roce del candidato Oliver, paga los micros. Quedan algunos pesos para nosotros que trabajamos muuuucho para que nuestros afiliados bonaerenses progresistas, de ojos chinos y aliento a sumuva, no se peleen con de Los Andes, Quilmes y Morón en esos clásicos de la categoría B del fútbol de Grondona.
Cuando el 10 de diciembre de 1999 la fórmula De la Rúa - Álvarez se impuso en los comicios presidenciables, estaba eufórico, optimista, contento y feliz. Pero más exultante estaba porque al ganar la "Alianza" la intendencia en San Martín, me habían prometido, durante los tres últimos meses de campaña que crearían una nueva secretaria de la Juventud y que yo sería su titular. Me engañaron como a una mucamita paraguaya y sólo conseguí un par de contratos, bajo el paraguas y las órdenes del Vicepresidente del Consejo Deliberante del municipio "Capital de la Industria".
El 6 de octubre del 2000, parado en un atril rodeado de su familia y algunos dirigentes del Frepaso, Carlos Álvarez, ese peronista del grupo de los ocho que ya había pateado el tablero yéndose del PJ cuando Carlos Menem indultó a los militares genocidas de este país, locutaba: "Y no renuncio a luchar, renuncio al cargo con que me ha honrado la ciudadanía. Fundé una fuerza nueva para, entre otras cosas, cambiar la forma de hacer política en este país, estoy convencido de que estamos ante una crisis terminal de hacer política, de la relación entre el poder político y el poder económico, y del vínculo entre la política y la gente". Desde la esquina de Av. de Mayo y Lima, apoyado en un puesto de diario, pensé: ¡¡¡Este tipo nos cagó!!! ¿Sabrá Chacho con qué guita se pagaban los actos, y la forma criminal de hacer política a la que había renunciado?
Y fue así como ese "renunciamiento histórico" acabó con la Alianza, el Frepaso y sobre todo terminó con mi contrato y el de mis compañeros de "la casa de la juventud" que duró exactamente hasta el 31 de diciembre de 2000, fecha que borraron a todos los frepasistas del gobierno del Intendente Ivoskus. |